19 de mayo 2003 - 00:00

Eludió Kirchner primeros apoyos de menemistas

El Calafate (especial) - El presidente electo, Néstor Kirchner, recibió el apoyo de los habitantes que lo despidieron ayer del poblado de El Calafate, la localidad santacruceña donde suele descansar y ha construido su residencia, con una caravana de festejo. El presidente electo dijo descreer de los apoyos que ahora recibe del menemismo: « No me interesan», afirmó.

Kirchner
y su esposa, la senadora Cristina Fernández, fueron escoltados por gran parte de los 7.000 habitantes del lugar, una ciudad turística ubicada a casi 3.000 kilómetros de Buenos Aires, adonde viajaron para descansar antes de que él asuma la Presidencia.

La gente acompañó al matrimonio a lo largo del trayecto que une la residencia de fin de semana con el moderno aeropuerto local Lago Argentino, donde tomaron una avioneta que los llevó en poco más de media hora hasta la capital de la provincia de Santa Cruz, de la que Kirchner es gobernador desde 1991. La caravana comenzó a las 15, bajo el lema «Acompañemos a nuestro presidente».

El mandatario dio rienda suelta a su alegría y dijo sentirse «muy emocionado» por la caravana que lo siguió hasta el aeropuerto y agregó que « a partir de ahora comienza algo nuevo, un nuevo país y mejor».

Luego de la jornada del sábado, en la que visitó por enésima vez el glaciar Perito Moreno y el Parque Nacional Los Glaciares -y almorzó en la hostería Los Notros, la única construcción ubicada frente al glaciar-, Kirchner comenzó a despedirse de sus comprovincianos.

Tras las declaraciones de distintos dirigentes y legisladores menemistas que comprometieron su respaldo al nuevo gobierno, Kirchner expresó: « Cuando escucho a algunos menemistas que dicen que nos van a apoyar, a mí eso no me interesa, porque ya le hicieron mucho daño a la Argentina».

Renunciará hoy, lunes, a la gobernación de la provincia y a las 20 encabezará un acto en la capital provincial, Río Gallegos. Allí calculan que recibirá a unas 10.000 personas, con el objetivo de «reunirse con su gente» antes de emprender el viaje a Buenos Aires, donde el miércoles presentará su gabinete y se dedicará de lleno a establecer sus primeras medidas de gobierno.

Cuando regrese a Santa Cruz,
Kirchner, que asumirá el día 25 de mayo, lo hará ya como presidente de la Nación. Para él «éste es el sueño de los santacruceños y de todos los argentinos: el de construir un país mejor desde Ushuaia hasta La Quiaca».

La gente que siguió la camioneta que llevaban al mandatario electo y a su esposa -que partieron en vehículos separados acompañados por el vicegobernador
Carlos Icazuriaga y por el diputado nacional Sergio Acevedo-, agitaba banderas argentinas y afiches de la campaña y logró que, a pocos metros de la residencia de la familia, el presidente electo bajara la ventanilla y saludase a sus seguidores.

Antes de partir el mandatrio electo se refirió al apoyo que recibió de parte del duhaldismo de la provincia de Buenos Aires. Comentó que cuando se lanzó como candidato montó una arquitectura para construir un proyecto y admitió que si se hubiese quedado solo «hoy hubiese sido un candidato con el 12% de los votos».

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