Emoción y risas en la jura de ministros
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En las primeras filas se ubicaron Florencia y Máximo Kirchner, el titular de la ANSeS, Diego Bossio, el presidente de la UIA, José Ignacio De Mendiguren, el empresario supermercadista, Alfredo Coto y el titular de la automotriz Volkswagen en la Argentina, Víctor Klima.
Mezclados con familiares, también se encontraban los diputados Carlos Kunkel -para quien la jornada resulta tan especial como para sus protagonistas, ya que fue él quién introdujo en la política al matrimonio Kirchner- Carlos Heller, Agustín Rossi, el senador Daniel Filmus, la presidente del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont y José Luis Olastegui, funcionario clave del ministerio de Planificación que reasumió De Vido.
Muchos de ellos aguardaron de pie la llegada de Cristina. Las sillas no alcanzaron y varios funcionarios y dirigentes de alto rango debieron presenciar la ceremonia de pie.
El titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, el presidente de Aerolíneas Argentinas, Mariano Recalde y el secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi fueron algunos de los que se quedaron sin asiento. No así la novia de Boudou, la periodista Agustina Kamper, que aguardó en primera fila el inicio de la ceremonia tomando fotos con su cámara de fotos réflex profesional.
Varios de los artistas kirchneristas que acompañaron desde el comienzo de la jornada fueron los primeros en llegar al museo. La espera, empeorada por el calor que azotó el lugar que no permite la fuerte refrigeración para preservar las obras de arte, fue aprovechada por familiares y funcionarios para tomarse fotos con Nancy Duplaá, Pablo Echarri, Lito Cruz, Mercedes Morán, Víctor Laplace, Esther Goris y Gustavo Santaolalla.
El color peronista apareció de la mano del Director Ejecutivo Fundación Buenos Aires Sida, Axel Freyre. El militante cercano a La Cámpora entonó la primera estrofa de la Marcha Peronista para matar el tiempo. Laplace, quien supo representar al expresidente en varias ocasiones, se levantó de su silla para arengar a la gente.
El "papelón" de la jura, tal lo definieron los periodistas que estuvieron presentes, estuvo a cargo de la legisladora porteña ultrakirchnerista y asidua usuaria de las redes sociales, María José Lubertino. La diputada de la Ciudad buscaba desesperada una silla vacía, cuando encontró un lugar vacío entre los lugares que ocupaban los padres de la ministra Débora Giorgi. Allí se ubicó, en el medio de la octagenaria pareja.
Además, se hicieron presentes la titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, y los dirigentes sociales, Edgardo Depetri y Milagros Sala.
La ceremonia cerró con la jura de los secretarios Oscar Parrilli, secretario general de Presidencia; Carlos Zanini, secretario de Legal y Técnica; Héctor Icasuriaga, secretario de Inteligencia; Jorge Coscia, en Cultura y Angelina Abbona, como procuradora del Tesoro.
El Muse del Bicentenario, el atípico lugar elegido para la jura, está emplazado a espaldas de la Casa de Gobierno, en las galerías históricas que fueron parte de la Aduana Taylor, construidas en 1855, y del Fuerte de Buenos Aires que data del Siglo XVIII.




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