28 de mayo 2004 - 00:00

Estados alterados

La presencia ayer de Néstor Kirchner en el país -aunque enfermo-provocó estados alterados en muchos funcionarios del gobierno. Esperaban todos el suspendido viaje del Presidente para tomarse un merecido descanso de tanto nervio que se vive en los despachos. Habían cargado esos funcionarios sus agendas de citas para ponerse al día con compromisos atrasados, releer proyectos y gozar del sillón ministerial sin los apurones de los telefonazos presidenciales.

Ayer, desde la cama de Olivos y con 39,5 de temperatura, fatigó los celulares de los ministros con las preguntas afiebradas que puede hacer un presidente que se quedó sin agenda durante tres días y que empieza a matar el aburrimiento mirando los expedientes atrasados sobre su mesa. Esa faena sirvió para examinara ministros sobre medidas tomadas hace meses, algo que hizo repasando la redacción de decretos, el texto de audiencias sobre servicios públicos, los antecedentes de nombres propuestos para cargos vacantes en empresas del Estado como Enarsa, etc.

Amenazó por la tarde con aparecer por Casa de Gobierno, algo que le dio a la jornada un tono distinto al que suele tener en esa sede cuando viaja Kirchner, que es cuando quedan vacíos los despachos y todo el edificio queda a cargo de Oscar Parrilli o, menos aún, de Carlos Kunkel, subsecretario de la Presidencia. Para colmo Eduardo Duhalde se llevó a México el Tango 01, vehículo ideal para irse enfermo a Río Gallegos y terminar allí la convalecencia, que deberá completar encerrado en Olivos.

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