5 de diciembre 2003 - 00:00

Estrellas sin rumbo en Diputados pueden complicar al PJ oficial

El bloque kirchnerista de la Cámara de Diputados tiene una nueva preocupación como resultado de la distribución de cargos en la nueva configuración del cuerpo: quedaron afuera de la estructura de poder demasiados diputados con peso político propio que pueden complicar el manejo de la bancada peronista. Algunos lo hicieron por decisión propia, otros porque no cuentan con la simpatía de Casa de Gobierno, pero lo cierto es que se ha creado un nuevo «barrio chino» dentro de la bancada PJ, aunque esta vez algo más lujoso, si se lo compara con el grupo de diputados que dio origen al nombre durante la primera época del gobierno de Carlos Menem.

En su versión original el «barrio chino» estaba conformado por un grupo de diputados que no habían accedido a cargos importantes en la Cámara pero que sumaban un buen número como para «molestar» al gobierno. En la práctica tenían la característica de sentarse en las últimas bancas del recinto, oponerse con asiduidad a los pedidos del Ejecutivo, plantear cuestiones incómodas o que rompían el armado político que hacía la oficialidad del bloque para conseguir la votación de una ley y en muchos casos ni siquiera pedían la palabra. Era cuando utilizaban la herramienta de levantarse y salir de la sesión para quitar quórum a su propio partido cuando se oponían al juego de la conducción.

Muchas veces tenían actitudes caprichosas, pero en otras se conformaban en la única oposición existente en el recinto. Y en la Cámara de Diputados no hay nada más peligroso para un gobierno que los legisladores que quedan afuera de los manejos de poder -sin presidencias de comisiones ni cargos-y que, por lo tanto, no tienen nada que perder. Por eso el «barrio chino» comenzó lavantando la mano automáticamente para aprobar leyes en la era Menem y pronto aprendió que podían complicar al gobierno si actuaban en conjunto.

En esa versión fundadora participaron nombres que después pasaron al oficialismo dentro del peronismo como el sanjuanino José Luis Gioja, el fueguino Carlos Manfredotti, que después fue gobernador de su provincia, más entrerrianos, tucumanos y muchos de los que en ese momento comenzaron también a llamarse los «sin techo» por no tener cobertura política ni en sus provincias ni en el Congreso.

Esta vez el nuevo «barrio chino» tendrá otras características. Por lo pronto las cabezas que lo integran tienen más experiencia legislativa que muchos otros diputados. Uno de los más prominentes, el santafesino Oscar Lamberto, presidió la Comisión de Presupuesto y Hacienda durante casi todo el gobierno de Carlos Menem y fue el primer secretario de Hacienda en la presidencia de Eduardo Duhalde. Termina esta semana su mandato como senador y pasa a la Cámara baja con el destino de quedarse en el llano. Tanto la Casa Rosada como los diputados kirchneristas lo vetaron para ocupar nuevamente la estratégica Comisión de Presupuesto y Hacienda cuando todos lo daban como número puesto, por ser quien más conoce del tema en el Congreso. Pero ni Cristina Kirchner, ni su marido, ni la actual conducción del bloque le guardan simpatía. Ingresa así al «barrio chino» con el mote de ser «demasiado economicista y liberal».

El segundo integrante del grupo, el cordobés Humberto Roggero, tiene tantos blasones como él. Condujo el bloque peronista y luego fue a Roma como embajador. Este es un caso de pertenencia por elección: Roggero no quiso ocupar ningún cargo en la nueva Cámara. Prefirió quedar con las manos libres, como muchos que quieren «colaborar» con el bloque PJ sin integrar la conducción o las comisiones. Vuelve de Italia directo al llano.

En la misma línea van a militar nombres como el de
Graciela Camaño, ex ministra de Trabajo de Duhalde e integrante ahora también del bloque duhaldista. No será, además, la única bonaerense que integre el «barrio chino». Carlos Ruckauf -cuestiona-do por la Rosada-y Juan José Alvarez -sancionado por el jefe de Gabinete que no lo quiere en ninguna comisión-, también integrarán ese grupo de notables. Inclusive hasta Hilda Chiche Duhalde ya simpatiza con los «barrio chino». Muchos otros se refugiarán allí huyendo del principio de «obediencia debida» al Ejecutivo que rige por estos tiempos tanto en el Senado como en Diputados. También lo integran los diputados sin cobertura en sus provincias, como en el grupo original, es decir, donde el gobernador es de otro partido o peronista pero enemigo en la interna.

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