En el entorno de Cristina de Kirchner están convencidos que Hugo Moyano anticipó la pelea política con miras al 2013. "El año que viene se definen políticamente los jugadores para las presidenciales del 2015", explican. En la vereda de enfrente ubican al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli y ciertos sectores empresarios. La convocatoria lanzada por la CGT del primer paro que sufrirá la gestión kirchnerista provocó que la presidente adelantara su retorno a la Argentina y mantuviera por la tarde encuentros con diversos miembros de su Gabinete en la Casa Rosada. Así se pudo ver al ministro Hernán Lorenzino, al vice ministro de Economía, Axel Kicillof, el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, el ministro de Planificación, Julio de Vido, el titular de la Afip, Ricardo Echegaray (¿con alternativas de porcentajes de bajas del Mínimo no Imponible?); entre otros.
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El hermetismo, una característica de este Gobierno, se mantuvo a rajatabla respecto a cuáles podrán ser los pasos de Cristina frente a este conflicto. Algunos sostienen que no sería de extrañar que la jefa de Estado sorprenda con, por ejemplo, un llamado al titular de la CGT para escuchar los reclamos. "Esto no significa conceder los pedidos; simplemente recibirlo en su carácter de representante de los trabajadores", analizan y explican que el kirchnerismo tiene suficientes pruebas que demuestran que son los que "más han hecho por los trabajadores".
De esta manera, el Gobierno intentaría poner en descubierto que a lo que realmente aspira Moyano con estas medidas de fuerza es forzar una pelea política. En tanto, otros más vinculados a La Cámpora creen que a "Moyano hay que dejarlo solo frente al pueblo", ya que entienden que la mayoría de los argentinos está encolumnado detrás del modelo. Sin embargo, no hubo una señal de cuál será el camino que Cristina tomará y que seguramente sorprenderá, incluso, a su propia tropa.
En el Gobierno son concientes que el camionero aspira a ser un candidato de peso por el Justicialismo en las elecciones presidenciales, y en esta lucha enmarcan el "irracional paro convocado por el gremio de camioneros", tanto el que ya quedó atrás como la convocatoria a Paro y Movilización para el próximo miércoles. Sospechan también de "cierta complicidad" de algunos sectores empresarios y miran con rencor a los dueños de las empresas de transporte agrupados en Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Carga (FADEEAC), olvidándose que no hace mucho tiempo atrás eran "buenos amigos". En más de una ocasión la jefa de Estado participó de los almuerzos anuales de FADEEAC, compartiendo la cabecera con Hugo Moyano y, en los últimos años, los empresarios se ocupaban de que "casualmente" el líder sindical se ausentara dejando todo el protagonismo a Cristina y su gabinete.
Ahora, el gobierno acusó formalmente a la entidad empresaria ante la Justicia por haber incumplido el artículo194 del Código Penal. En función de la Ley 26741 de Hidrocarburos que estableció que el impedimento del transporte de "provisión de sustancias energéticas será reprimido con prisión de tres meses a dos años". La denuncia penal cayó en el Juzgado Federal del juez Julián Ercolini. Fuentes oficiales sostienen que "no piensan dejar dormir esta denuncia", mostrando que sospechan que los empresarios transportistas son "funcionales" a los propósitos de Moyano.
En tanto, el origen del conflicto con los camioneros fue la propuesta salarial considerada insuficiente, -ofrecían 21% y el gremio reclamaba 30%-; pero quedó zanjada con un incremento del 25,5% no acumulativo vigente a partir de junio y abarca hasta los salarios de marzo del 2013. El incremento se pagará 12,5% desde junio, que se hará efectivo con los sueldos de julio; otro 7% en noviembre y el 6% restante en marzo del año que viene.
El reclamo de una suma fija en compensación a lo que se tributa en concepto de Ganancias y por asignaciones familiares fue sacado de la discusión sectorial. Luis Morales, titular de la entidad empresaria afirmó en más de una oportunidad que "no hemos acordado ninguna cifra adicional o suma extra".
En la Casa Rosada no dejan de sorprenderse con qué velocidad Hugo Moyano aceptó dejar a un costado este reclamo que ahora se constituyó en la piedra angular del paro y movilización para el miércoles próximo.
Los dueños de las empresas de transporte explican que mantuvieron durante estos días diversas reuniones con Moyano para llegar a un arreglo. "No queremos ser responsables de que el país se incendie", explicaban asustados. Al bajar el reclamo por Ganancias, el líder camionero buscó sacar de la bronca oficial a los empresarios, sostienen allegados a Moyano. Sin embargo, en los pasillos oficiales están convencidos que los empresarios llevaron adelante un "lock-out" patronal en medio del paro nacional que realizaba la rama de combustibles.
Respecto a la denuncia que De Vido presentó, Morales la rechazó y replicó que siempre mantuvieron contacto telefónico con las autoridades. "Hablamos como 5 veces con Moreno, otras tantas con gente del Ministerio de Planificación", se defiende. También argumentan que era imposible proveer los camiones que solicitó el gobierno "pues estaban dentro de las plantas".
En estricto off the record, los empresarios transportistas reconocen que aceptaron otorgar el 25,5% aún "no sabiendo si podremos pagarlo". Es que la desaceleración de la economía ya la están sintiendo.
"Se siente con fuerza el freno de la actividad", se lamentaba un transportista del interior país. El Indec le dio la razón al menos en lo referido al comercio exterior mostrando que las exportaciones ya acumulan un 13% de caída en dos meses; y las importaciones desde febrero hasta mayo acumulan un descenso del 28%. El freno de la actividad económica comenzó a reflejarse también en el empleo. La Fundación Mediterránea, en un reciente informe, muestra que la tasa de empleo volvió a casi el mismo nivel que el primer trimestre del 2009, según datos oficiales.
Los empresarios en general están preocupados pues no quieren ser "el jamón del sándwich", y por eso buscaron rápidamente llegar a un acuerdo salarial con Moyano. Esperan con ansias la homologación del ministerio de Trabajo del acuerdo alcanzado. "Hasta que no esté sellado y rubricado no vamos a estar tranquilos", confiesan.
Otros sectores empresarios temen que, de no mediar alguna decisión oficial, escale el nivel de violencia en los reclamos sindicales. En tanto, un fuerte vallado separaba la noche del jueves a la Casa Rosada de los caceleros que se reúnen una vez por semana como preanunciando que la Plaza de Mayo será escenario de constantes manifestaciones.
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