Dispuesta a definir el rumbo que tomarán para las próximas elecciones presidenciales del 30 de marzo, la mesa nacional del Frepaso, que preside Aníbal Ibarra, decidió tomarse 25 días para hacer algunas consultas. Pese a la confusión que reina en este grupo, prevalece la idea dividida de volcar lo que resta de esa estructura política detrás de las precandidaturas del gobernador peronista de Santa Cruz, Néstor Kirchner; o del ex mandatario de San Luis Adolfo Rodríguez Saá. «Me equivoqué», debió admitir Ibarra el viernes pasado, al reunirse la mesa nacional del Frepaso, por haber manifestado pública y apresuradamente su apoyo al proyecto que encarna la ex radical y jefa del ARI, Elisa Carrió. El hecho que provocó la decisión de despegarse de la diputada fue la no disimulada asociación de ella con Luis Zamora y el burócrata de ATE, Víctor De Gennaro. «Compartimos la idea de que se vayan todos, pero el resto es un salto al vacío, a lo que deben sumarse los conflictos internos del ARI», aseguran que afirmó el jefe del Gobierno de la Ciudad, convencido de haber estado a punto de comprar un salvavidas de plomo.
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El segundo punto abordado en el encuentro fue definido como «la necesidad de esbozar como objetivo político el frente», al cual adherirían estas fuerzas dispersas de lo que fue el Frente Grande primero, y el Frepaso después. Son varias las bancas legislativas cuyos mandatos concluyen el año que viene y quieren asegurarse de subir a tractores que los ayuden a renovarlas con éxito. Para esto aseguran contar con personería política en 17 provincias, y enarbolan como un estandarte la figura del actual intendente de Cipolletti, Julio Arriaga, que después de haber estado asociado al radical Pablo Verani ahora dicen que se presentará de candidato a gobernador de Río Negro por otra alianza: Encuentro Rionegrino.
La bonaerense sigue siendo la estructura frepasista más importante, además de la porteña, sostenida desde el gobierno de Ibarra.Eduardo Sigal, Alejandro Mosquera, José Román, Pedro Courtial, Ernesto Alburúa, Rodolfo Casal, Tomás Zuelgaray, Guillermo Oliver, Ricardo Vago y Herminio Bayón forman parte de la mesa de conducción bonaerense, junto al único intendente que les ha quedado del Gran Buenos Aires, Oscar Laborde, de Avellaneda. A Edgardo Di Dío, de Lomas de Zamora, lo suspendió el Concejo Deliberante local y, el de Morón, Eduardo Sabatella, ha hecho una alianza con otro ex frepasista, Rodolfo Rodil, y se ha acercado a las huestes de Duhalde, acordando con el PJ para sostenerse en esa difícil comuna.
En la discusión se coincidió en que Carrió no ha demostrado interés en formar parte de esta sociedad electoral. De allí el apartamiento. En cambio, con respecto a Kirchner se preguntaron «¿qué hará si está dispuesto a ir por fuera del peronismo?». Saben que es casi inevitable que el gobernador santacruceño necesite de una estructura jurídico-electoral que lo contenga, y en ese caso el Frepaso podría facilitarla. Todo al módico precio de asegurarles suficientes bancas en el Congreso. En este zarandeo de intereses políticos, donde poco importó el conjunto de ideas que sostiene cada uno, «no hay que olvidarse» de viejos compañeros de ruta como los socialistas democráticos y los socialistas populares, les recordó Ibarra a sus contertulios. Hubo además momento para la nostalgia, cuando recordaron tiempos de gloria. «¿Y con Juan Pablo Cafiero qué se hace?», preguntó un despistado, que había estado reclamando a Ibarra que se decida a conducir el partido. Le respondieron que en el congreso del Frepaso del 27 de abril se decidió que nadie debía aceptar funciones en el gobierno nacional ni provincial. «Juanpi hace la suya y no tiene contactos con el partido», concluyeron con gesto agrio.
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