General cree que era más peligroso Croacia

Política

«En mi opinión, fue mucho más peligrosa aquella misión en la exYugoslavia que lo que ahora se propone en Haití.» Quien así lo considera, a propósito de la autorización que debe extender el Congreso para la salida de tropas con destino al país caribeño, no es un improvisado en materia de misiones internacionales de la ONU. Ex jefe del Estado Mayor Conjunto, teniente general (R) Carlos María Zabala, en su momento fue comandante de sector con el grado de general en la era Martín Balza y tuvo a su cargo en los Balcanes 4 batallones de combatientes -alrededor de 4.000 hombres-, procedentes de la Argentina, Canadá, Nepal y Jordania. Bastantes más que los 2.200 que sumarían brasileños, chilenos y argentinos bajo el comando operacional de Brasil. La misión encomendada por el Consejo de Seguridad de la ONU era la de mantener la paz (capítulo VI) entre serbios y croatas en una Yugoslavia que como unidad política nacional había desaparecido.

Zabala
dijo a este diario que en esos tiempos la mayor parte de las misiones de la ONU eran encuadradas en el capítulo VI. «Era limitante en el uso de la fuerza y dependía del carácter, la capacidad de mando, la personalidad y el liderazgo del comandante» para hacer concreta esa paz. Aliviaba también a los gobiernos desde el punto de vista político -el elemento que hoy aparece como un obstáculo en el Congreso-, que debían autorizar la presencia de tropas propias en esos escenarios.

Para graficar por qué definió aquel territorio en disputa como más peligroso que Haití, Zabala precisó que lo había hecho en función de los propósitos de los combatientes -una idea política de raíz nacional- y el poder de fuego de su armamento. De un lado estaba «el Ejército NacionalYugoslavo (ENY; serbios; ex ejército del mariscal Josip Tito en tiempos de la URSS), y tenían artillería, misiles y hasta tanques de origen soviético», destacó. Del otro lado se hallaban las fuerzas croatas, desmembradas de ese mismo ENY y de las fuerzas policiales locales, también armadas hasta los dientes, incluso con material pesado. Todo muy distante de la situación actual en Haití, con un Estado descalabrado y bandas de delincuentes y narcotraficantes con armas de puño aprovechándose.

La misión de Unprofor por entonces era «asegurar el resultado de la paz impuesta», recordó Zabala, «por lo que en ocasiones había que hacerles frente», subrayó. Y para enfrentarlos había que estar dispuesto a usar las armas que disponía la fuerza internacional. Es por esto que lo establecido en el capítulo VI de la carta en ocasiones era sobrepasado por los hechos. «Por eso creo que es más sensato que ahora la ONU autorice los medios para hacer frente a la misión», encuadrándola directamente en el capítulo VII de la carta, que habla de «imposición de la paz», concluyó Zabala, aludiendo al blanqueo de una situación de hecho.

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