16 de noviembre 2005 - 00:00

Grave: a Kirchner ya se le cayeron dos gobernadores

Néstor Kirchner, Jorge Colazo y Aníbal Ibarra
Néstor Kirchner, Jorge Colazo y Aníbal Ibarra
El tropiezo de Aníbal Ibarra, suspendido en su cargo anteayer por la Legislatura porteña, es el segundo cimbronazo institucional en el nivel provincial en 60 días. En setiembre, el 9, idéntico destino atropelló a Jorge Colazo, hasta entonces gobernador de Tierra del Fuego.

Trazar comparaciones es odioso. Y, a simple vista, pocas analogías unen a Ibarra y Colazo. Pero un dato político los hermana: ninguno gozó de la cobertura del peronismo y ser aliados de Néstor Kirchner no les alcanzó como blindaje para soportar las embestidas.

El vacío y la soledad política es otro elemento común. Tanto el porteño como el fueguino tuvieron que soportar Legislaturas adversas. A Ibarra le respondía un bloque de 3 diputadas (sobre 60); a Colazo apenas le obedecía uno de quince parlamentarios.

Las experiencias de ambos obligan a releer una advertenciaconsejo que, meses atrás, desde Berazategui, Eduardo Duhalde le envió a Kirchner, cuando le recomendó que «proteja» a los partidos políticos porque son, dijo, el verdadero sostén de los gobiernos. Aquella tarde, cuando todavía no se había formalizado la ruptura del peronismo, Duhalde citó el caso del boliviano Carlos Mesa, quien a pesar de tener más de 50% de respaldo popular, fue expulsado de la presidencia. ¿Qué le faltaba? Una estructura política detrás.

Con Ibarra y Colazo, el pronóstico del ex presidente se cumplió: ninguno tuvo un colchón partidario como sustento. ¿Y Kirchner? Jamás apostó más de lo necesario y cuando notó que el costo era demasiado caro, dio un paso al costado para que el alud no lo embarre.

• Auxilio

Al porteño, hasta horas antes de la votación del martes -el domingo Ibarra entendió que quedaba solo- trataron de auxiliarlo. Al fueguino lo recibieron en la Casa Rosada cuando el proceso era irreversible. De hecho, Colazo estaba en Balcarce 50 el día de su suspensión.

Sirve husmear, al mismo tiempo, qué papel jugó el peronismo en los dos procesos. Resalta un primer paralelismo: los vices de ambos mandatarios provienen del PJ.
Jorge Tellerman en Capital y Hugo Cóccaro en Tierra del Fuego. Ahora ambos están en funciones.

En los dos distritos, el peronismo está diezmado y atomizado, pero conserva la cintura para incidir en los momentos clave. Y fue suficiente para intervenir ante un
Colazo que se apartó del radicalismo y un Ibarra, cuyo partido base, el Frente Grande, es un espejismo.

Sus pertenencias, periféricas, al kirchnerismo transversal no les alcanzaron.
Ibarra, en 2003, se alineó con Kirchner para ganarle a Macri en la Capital Federal y Colazo, a principios de ese año, fue el primer gobernador en proponer la reelección del presidente en 2007.

Hasta allí las similitudes. Las diferencias son más ostensibles y explicitan, que a pesar de un final similar, las razones son diametralmente distintas: Un hecho trágico, pero fortuito, descargó la furia contra
Ibarra. El incendio del local Cromañón dañó la carrera política del porteño, que hasta la noche del 30 de diciembre del año pasado se imaginaba como vicepresidente -o algo más- de Kirchner en 2007.

• Aislamiento


Colazo, en cambio, jamás saltó al ring nacional -como vidriera Tierra del Fuego no es Capital- y a pasos de andar su gobierno empezó a los tumbos. Un corsé político y sus excentricidades -tuvo 83 ministros y secretarios en dos años- terminaron de aislarlo.

Desde el 25 de octubre, el fueguino está fuera del gobierno y espera la instancia decisiva recluido en un spa en Tanti, Córdoba, mientras el vice en funciones,
Cóccaro -casi sin diálogo con la Casa Rosada- lidia con un cadalso financiero: un déficit de $ 8,6 millones mensuales.

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