Gremios quieren interna en PJ para que Kirchner los llame
-
Casa Rosada envió al Congreso el proyecto de reforma electoral: el texto completo
-
LLA lanza un plan en Provincia para formar dirigentes propios con el foco puesto en 2027
Susana Rueda
Suárez, Jerónimo «Momo» Banegas, Reynaldo Hermoso y Agustín Amicone, entre otros.
Por ejemplo, festejaron todos la reaparición de Carlos Menem y Adolfo Rodríguez Saá. No por lealtad a estos dos ex presidentes, ya que casi todos los presentes se declaran también «ex» seguidores del dúo. En el caso de Barrionuevo, Lingieri, Hermoso,Zanola, Suárez o Cejas,de Menem. En el de Moyano, Palacios, Viviani o Piumatto, de Rodríguez Saá. Hubo bromas por esos antecedentes políticos. «
Acordate de que eras el tesorero de 'el Adolfo' en la campaña», le dijeron al colectivero Palacios, quien debe pasar de vez en cuando por el tribunal de María Servini de Cubría, donde se investiga el financiamiento de los competidores de 2003.
Cuando festejaban el lanzamiento de este dúo desde la Cordillera, estos gremialistas astutos expresaban otra alegría.
• Similitud
La misma que muestra Eduardo Duhalde ante ese acontecimiento: «Ahora Kirchner deberá prestarnos más atención. Tendrá que mirar más al peronismo». Esa afinidad con el duhaldismo se notó más en otro pronunciamiento: todos respaldaron a Duhalde en la pelea contra Felipe Solá por el control del aparato bonaerense. Es lógico: no sólo el caudillo de Lomas tiene sus «gordos» del conurbano, tan afines a los de la CGT, sino que entre sus colaboradores inmediatos hay sindicalistas como Alfredo Atanasof o Hugo Curto.
La verdadera jarana se produjo, como siempre, cuando apareció el nombre de Susana Rueda. No sólo por obvias diferencias de alineamiento, también por ese machismo que domina al sindicalismo argentino y que explica que en la mesa de ayer no hubiera una sola mujer (a pesar de que la dueña de casa, Graciela Camaño, fue ministra de Trabajo y los conoce bien; o tal vez por eso). Lo cierto es que Moyano y Lingieri se mofaron de cómo, durante la comida que se le ofreció a José Luis Rodríguez Zapatero, la noche anterior, habían logrado que el protocolo ubicara a Rueda en una mesa distinta de la de ellos, en compañía de los sindicalistas de la CTA, como Edgardo De Petris. «La mandamos con la transversalidad», dio una risotada Moyano. No dijo nada de cómo en esa cena él entregó por primera vez el viejo principio vandorista de «jamás admitas compartir la personería». De hecho, ante Zapatero, hubo dos CGT. Por algo se comienza.
Los conjurados de Mar del Plata sacaron ayer el almanaque y advirtieron que Rueda podría asumir un cargo en una multinacional del sindicalismo (la CIOSL), lo que la alejaría de Buenos Aires y de la cosecretaría que ejerce. Volvieron a prometerse, entre tiras de asado y achuras, que en julio Moyano será el que encabece la CGT y Lingieri su segundo (siempre que la Justicia no complique a alguno de ellos por el caso de monotributistas afiliados de manera apócrifa a las obras sociales de los sindicatos, como se anuncia en Tribunales y se publicó en este diario el lunes).
Desde las radios porteñas, la sindicalista contestó ayer a sus adversarios internos. Comenzó por tratarlos de « impotentes» aunque después aclaró que «para debatir ideas».
• Desafío
Después recomendó a la CGT revisar su papel durante la dictadura (alusión que se entendió dirigida al secretario general de su gremio, Carlos West Ocampo), una declaración que recuerda a José Pampuro, quien desde el Ministerio de Defensa pidió lo mismo para el peronismo.
La dirigente santafesina afirmó que «se quiere mezclar a la CGT con la interna de la provincia de Buenos Aires, cuando esta central obrera representa a todos los trabajadores». Rueda se burló de quienes pretenden reemplazarla «sin convocar a un congreso» y desafió a Moyano de «discutir conmigo personalmente y no a través de otros compañeros». Sin embargo, en las cercanías de la secretaria general, se anticipaba ayer que su verdadero blanco será Lingieri, el ex administrador de la ANSSAL y ultramenemista amnésico, que pactó con Moyano (y en nombre de «los gordos» que la designaron a ella) quedarse como secretario general adjunto de la CGT.




Dejá tu comentario