Impiden que un barco inglés venga al país en maniobras
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El gobierno argentino le vetó al destructor Cardiff la posibilidad de desembarcar en Bahía Blanca, donde tenía previsto participar en una maniobra militar con argentinos y hasta en actividades sociales, como un partido de fútbol entre marinos de los dos países.
Néstor Kirchner en otros escenarios de la gestión de gobierno. Del lado británico, las cosas no son mejores. El embajador Robin Christopher, a punto de dejar la comodidad de la residencia Madero Unzué por una jubilación del servicio exterior, no llegará a inaugurar el monumento a los 649 argentinos caídos en las islas, como era su deseo. Los kelpers demoran el corte de cintas del cenotafio en Darwin, a pesar de que se trataba de un acto humanitario amparado en el acuerdo de 1999 por el que la Argentina y Gran Bretaña abrieron la puerta al contacto con las islas.
El argumento técnico de la cancelación lo aportó el embajador Santos Goñi, director de Malvinas, que pidió que Gran Bretaña certifique por nota que el navío no provendría de Malvinas ni tendría las islas como destino final. Los diplomáticos cumplen a rajatabla con el precepto de impedir a Gran Bretaña la reunión de antecedentes de «país ribereño», que se configuraría si se permite el arribo al continente de naves en tránsito hacia o desde el archipiélago. Claro que existe «el paraguas» de la soberaníapero al parecer hace tiempo se cerró. Otras explicaciones menos diplomáticas de la anulación apuntaron que: el HMS Cardiff, un destructor clase 42 del mismo tipo que el Sheffield hundido en el conflicto, estuvo en el despliegue naval que ordenó Margaret Thatcher en 1982 y también participó en la Guerra del Golfo. Justo dos elementos que en el orden táctico no cosechan apoyo popular según la cosmovisión de Kirchner. El destructor inglés está cumpliendouna patrulla de rutina en el Atlántico que se inicia en el Caribe, continúa por la costa oeste de Africa y Malvinas. Pero en este caso se había planificado desembarcar a los oficiales argentinos en Punta Arenas, Chile; de esa manera, el Cardiff se dirigía a Malvinas «desde un tercer país», salvando el rigor diplomático. Esta solución ya fue aplicada: marinos argentinos han embarcado en el rompehielos británico Endurance (que iba a Malvinas) en Uruguay.




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