16 de julio 2001 - 00:00

Inseguridad en la Capital no espera a tiempos de la política

La inseguridad y el incremento de la delincuencia son, junto con la falta de trabajo, unos de los problemas que más preocupan a los vecinos de nuestra Ciudad. Se trata de un tema tan complejo como acuciante.

La ciudadanía demanda, necesita y, por supuesto, merece soluciones inmediatas.

En la raíz de este problema confluyen, con gran incidencia, conflictos de orden económico y social. La violencia actual en los hechos delictivos patentiza dramáticamente la violencia implícita en la exclusión estructural de nuestra sociedad. Pero está claro que la ciudadanía no puede esperar la solución a los graves problemas que acucian al país, para recibir respuestas a la legítima necesidad de vivir sin la amenaza permanente de ser víctimas de un delito.

Precisamente para aportar soluciones inmediatas, necesitamos una herramienta esencial, que es el traspaso de la Policía a la órbita de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Será recién a partir de este traspaso, que la Ciudad podrá implementar medidas concretas, integradas a una estrategia global, que tengan un impacto positivo y mensurable en términos estadísticos y en la percepción ciudadana.

Hay medidas que el gobierno podrá poner en marcha una vez que el traspaso se concrete, principalmente la presencia de más efectivos en la calle, que cuenten con el equipamiento adecuado para proteger a los vecinos, y también para protegerse a sí mismos. Capacitaciones periódicas del personal policial, con especial énfasis en las técnicas más modernas en materia de prevención del delito. La integración de las diferentes áreas de gestión con el accionar de la Policía, a través de la derivación de las tareas administrativas que hoy se realizan en las comisarías, como exposiciones civiles, certificación de domicilio, denuncias de choques, en cada uno de los Centros de Gestión y Participación, para optimizar la capacidad funcional de los efectivos policiales.

La inseguridad no espera los tiempos de la política. Por ello, aun antes de contar con el manejo de la Policía, la Ciudad actúa para la prevención.

En ocasión de diseñar el presupuesto de la Ciudad para el año 2001, la Legislatura, por iniciativa del gobierno, decidió destinar una partida de 8 millones de pesos para equipamiento de la fuerza policial.

Esta partida se está ejecutando a partir de la firma del Decreto 820. Este adjudica la compra de 110 patrulleros y 12 camionetas pick-up, a lo que en breve se sumarán 160 cuatriciclos y chalecos antibalas. Esta medida significa un incremento de 20 por ciento en la cantidad total de vehículos que tiene la Policía en nuestro distrito. En suma, más y mejor equipamiento.

Además, se está implementando la mejora del alumbrado público, el desramado y la remoción de obstáculos en la vía pública, según las necesidades expresadas por los vecinos.

Se encuentra en marcha el Plan de Prevención del Delito en 10 Centros de Gestión y Participación, a través de los cuales la comunidad está comenzando a juzgar un rol activo en el diseño de las políticas de prevención de sus barrios, reclamando mejoras y aportando propuestas.

Pero el verdadero impacto que opere sobre esta realidad tan angustiante y crítica podremos advertirlo recién a partir del manejo de nuestra propia Policía, lo cual posibilitará al Poder Ejecutivo dotarla de eficiencia, de manera de lograr la disminución efectiva de los niveles de delincuencia que hoy se registran y una percepción de mayor seguridad de los vecinos, como requisito esencial en la edificación de una ciudad segura, moderna y en crecimiento.

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