15 de julio 2004 - 00:00

Irrita a los piqueteros la unión forzada de la CGT

La imagen mostraba a los caciques de las dos CGT, la oficial y la disidente, pujando por un mando compartido en el estadio de Obras. La otra, al eje piquetero crítico al gobierno, en Plaza de Mayo, reconstruyendo -sin Raúl Castells- su alianza para embestir a Néstor Kirchner.

Esa coincidencia, para nada causal, fue explotada por los piqueteros. «Mientras nosotros estamos acá pidiendo un aumento para los trabajadores y los desocupados, la CGT está rosqueando para ver quién defiende más a K irchner-», castigó Néstor Pitrola del Polo Obrero. La sintonía que, otra vez, intentan los grupos más críticos -con excepción del MIJD de Castells que actúa por separado y, de hecho ayer marchó por su lado-está, en algún punto, relacionada con la trabajosa unidad que ayer lograron los jefes sindicales.

En definitiva, gremios y piqueteros, aunque en la superficie debería hacerse fuerte en rubros distintos -los primeros con trabajadores, los segundos con desocupados-tienen varios puntos de choque que recrudecerán a partir de la reunificación de la CGT.

Uno de ellos es el dominio de la calle. Quizá lo padeció menos el grupo de Hugo Moyano, pero los sindicatos perdieron poder de fuego, en la misma medida en que las agrupaciones piqueteras se duplicaban e incrementaban el número de seguidores.

El otro es gremial: dos de los sellos piqueteros más poderosos, el Polo Obrero y la CCC de Juan Carlos Alderete, tienen además patas sindicales. De hecho, la CCC suele intervenir en comicios contra ATE, como ocurrió en Río Turbio, donde integró la Lista Negra, opuesta a la verde de Pablo Micheli.

El Polo Obrero, a su vez, todo con poco número de simpatizantes, es el brazo piquetero del Partido Obrero que, con la Lista Naranja, se aventuró en elecciones gremiales. La última fue en la de los Gráficos, donde Pitrola fue, incluso, candidato contra Raimundo Ongaro. El hombre del Polo Obrero perdió por diferencia abrumadora.

• Alcanzados
 
Tampoco se olvidaron de despotricar contra el líder de la CTA,
Víctor De Gennaro, otro jefe sindical, con nexos aceitados con la Casa de Gobierno. La ráfaga alcanzó también a Edgardo Depetri, ceteísta que junto a Luis D'Elía lanzó un frente pro kirchnerista en Parque Norte.

Hasta ahora, la CTA fue la sigla gremial que más fluidez logró con el gobierno.

Por eso, el circuito de críticas disparadas en Plaza de Mayo se coronó con la imputación a
Kirchner como responsable de la tragedia de Río Turbio, y el pedido de renuncia al secretario de Energía, Daniel Cameron, hombre clave del entorno presidencial y del Gabinete, pero que no cuenta con el apoyo de Julio De Vido.

En definitiva, fue ese hecho -donde murieron 14 obreros del carbón-el que convocó a todas las vertientes piqueteras combativas.

Con ese fondo, la plaza mostró la foto del eje piquetero anti-Kirchner -sin
Castells, que viajó a Santiago del Estero y mandó a los suyos a marchar en horario distinto-que presiona al gobierno para que incremente el monto de los subsidios para desocupados. En realidad, buscan reforzar su imagen sin pensar en los desocupados. Kirchner nunca va a conceder algo que capitalizaría a quienes hicieran público el pedido y no a él si lo otorgara.

Con esa consigna, marcharon desde el Congreso hasta plaza de Mayo para luego, en ese caso sin la CCC ni la MTD Aníbal Verón, movilizarse al Ministerio de Trabajo. Durante ese lapso, como el MIJD marchó a medida mañana, el centro porteño fue un caos durante varias horas.

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