Kirchner ahora quiere plaza y buscar acercar a Bergoglio

Política

Néstor Kirchner está entusiasmado con la «plaza del sí» que, con auspicio oficial, le preparan para el 25 de Mayo. Tanto que ese día podría ejecutar un gesto de alto impacto: sellar un acercamiento con la Iglesia Católica con la que mantiene una áspera lejanía.

El Presidente desmontó en las últimas horas su visita a Misiones del 25 de Mayo adonde había mudado las pompas por el festejo patrio. Estará en la Capital y, si no surgen espasmos, podría asistir a la Catedral Metropolitana a escuchar la homilía de Jorge Bergoglio.

La foto de la reconciliación forma parte, todavía, de un sondeo preliminar. Ni en el gobierno ni en el Episcopado se aventuran a dar precisiones ni mucho menos certezas sobre esa posibilidad. Pero la alternativa figura en los planes de la Casa Rosada.

  • Cumbre

    Podría, incluso, estar precedida por un encuentro Kirchner-Bergoglio, cumbre que figura como deber para el hogar del canciller Jorge Taiana y que obsesiona al secretario de Culto, Guillermo Oliveri, y al secretario General del Episcopado, Sergio Fenoy.

    Ayer, Taiana recibió a Bergoglio, Fenoy y los vice primero y segundo del Episcopado, Luis Villalba y Agustín Radrizzani, en el Palacio San Martín. Es un hecho inédito no sólo de la presidencia Kirchner sino de los últimos años. El episodio no es una hecho más tratándose de la Iglesia y la diplomacia, dos instituciones que hablan por sus gestos y sus silencios.

    Café de por medio, los obispos se prestaron a un diálogo de una hora con Taiana y Oliveri sobrevolando los bordes espinosos de una relación bilateral minada de desencuentros y tropiezos, que a fin del año pasado comenzó a circular por un sendero menos escarpado.

    El descongelamiento se incrementó en marzo: el lunes 6, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, y el senador José Pampuro asistieron a la presentación del libro «Iglesia y Democracia» de Bergoglio (también estaba, aunque no era delegada de nadie, Chiche Duhalde, senadora). Una semana después, Taiana visitó el Episcopado.

    Ayer, la cúpula de la Iglesia devolvió la gentileza. ¿Anticipa esta sucesión de señales la posibilidad de una reunión entre Kirchner y Bergoglio? Ayer, funcionarios y religiosos gambeteaban cualquier especulación respecto de una eventual cumbre.

    En ese marco, parece probable que Kirchner participe del tedéum en la Catedral Metropolitana. El último al que concurrió en ese recinto fue en 2004 cuando Bergoglio lo ametralló con críticas al denunciar, por caso, «la narcosis de los anuncios estridentes».

    Al año siguiente, Kirchner se cobró aquella provocación y trasladó el tedéum del 25 de Mayo a la provincia de Santiago del Estero donde, más dócil, el obispo Juan Carlos Maccarone desplegó un minué de elogios al gobierno. Le duró poco este amigo al gobierno.

    Queda un largo trecho y podrían surgir segundos o hasta terceras opciones: ¿y si en vez de participar del tedéum en la Catedral el gobierno convoca a una oración ecuménica con la presencia de pastores de distintas ramas? ¿Sería una provocación a la Iglesia Católica?

    Por lo pronto, en la urgencia de llenar la Plaza, la organización aceptó la adhesión de una docena de pastores evangélicos y otros tantos electrónicos, entre estos últimos el pastor Giménez, que prometió concurrir a Plaza de Mayo escoltado por 30 mil fieles.

    Otros pastores como Aníbal Villordo de San Isidro, Oscar Fontán de Escobar, Carlos Duarte de José C. Paz, Luis Verni de Pilar y Carlos Díaz del Consejo Pastoral consiguieron pase VIP para movilizar al acto donde, le avisaron, sólo habrá un orador posible: Kirchner.

    La organización proyecta un piso de 70 mil personas, número que si lo logra -algunos se animan, incluso, a pronosticar que concurrirá el doble de esa cifra-, el Presidente saldrá a saludar al balcón y, si oportunamente le alcanzan un micrófono, dirá unas palabras.

    En la Plaza, bajo el sol de las dos de la tarde del 25, el kirchnerismo mostrará todos sus matices: piqueteros, radicales conversos, peronistas ortodoxos, guevaristas y hasta evangelistas aportarán a la «plaza espontánea» más soñada por Kirchner.
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