Kirchner vs. Duhalde, más en el conurbano
-
Chile reiteró su respaldo a la Argentina por Malvinas tras la reunión entre Kast y Milei
-
Alerta por riesgo de ciberataques contra Argentina en medio de la crisis con Irán
Díaz Bancalari demuestra esta propensión a la obsecuencia en la jefatura de la bancada y le dieron la oportunidad de exhibirla en otro campo, el del congreso provincial de su partido. Allí Balestrini se postuló como integrante de la Junta Electoral, posición clave si se tiene en cuenta que el PJ bonaerense se ha convertido con el tiempo en una maquinaria de administración de votos. Pero Díaz Bancalari había traído un mensaje claro de sus jefes: Balestrini debe ser castigado por haber desafiado a los Kirchner (Néstor, pero sobre todo Alicia) cuando se quejó de los recortes que les impusieron a los planes Jefas y Jefes de Hogar que se reparten en La Matanza (nada menos que 100.000 del millón setecientos mil que se distribuye en toda la provincia). Resultado: Balestrini, a pesar de ser el principal intendente de la provincia medido en términos demográficos, debió asistir al ascenso de
Jorge Villaverde para el cargo que había pretendido. Enojado, el «felipista» quiso retirarse con los suyos de la asamblea pero no pudo hacerlo: Díaz Bancalari se mofó de él pidiéndole en público que sea respetuoso de la democracia interna.
La minuciosidad con que Kirchner atiende a los movimientos del conurbano tiene preocupado a Duhalde. No habrá señal alguna de ese disgusto por parte del ex senador y presidente. Salvo algunos gestos que sólo sus íntimos saben entender. Por ejemplo: en el viaje que realizaron juntos a Montevideo, mandó a retirar su ropa del Tango 01 y decidió volver por sus propios medios con tal de no compartir con el Presidente el viaje de vuelta. Todo con la excusa de que el cargo de funcionario del Mercosur lo demoraba en Carrasco con algunas obligaciones impostergables. Un pretexto que resaltó más su decisión de bajarse del vuelo.
Kirchner también presta atención a los detalles y ya aparecieron los que, astutos, están interesados en agitarle los fantasmas. ¿Quiénes iban a ser sino los «gordos» de la CGT? En la reunión que mantuvieron con Julio De Vido, el martes de la semana pasada, Rodolfo Daer y los suyos denunciaron una conspiración inquietante. Le dijeron al ministro que el gobierno no podía estar ajeno a un complot del que forman parte Duhalde, Hugo Moyano y Luis Barrionuevo. Cualquiera sabe que la mejor forma de entrar sin demoras al despacho de Kirchner es llevando algún indicio sobre conspiraciones y amenazas. Por eso el dato voló hasta la mesa del Presidente, llevado por el titular de Infraestructura. Los «gordos», felices: consiguieron que el gobierno sospeche más abiertamente de la ventaja de la unificación de la CGT con Moyano a la cabeza, proceso que si se concreta los expulsará a ellos de la escena. Con gracia literaria definió el caso el padrino de Daer, Carlos West Ocampo, delante de los capitostes sindicales que pretenden reemplazar a Daer por Moyano: «¿Vieron? Nos daban por muertos. Pero cuando nos estaban por echar encima la última palada de tierra, de nuestra panza creció una flor y en la flor apareció un naipe. Ese naipe es éste: somos los nuevos aliados del Presidente». Casi un budista zen este sindicalista apoltronado.




Dejá tu comentario