Kirchner y Duhalde ahora se disputan el voto periférico
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Chiche Duhalde
Pérez, que integra el bloque de diputados nacionales del PJ duhaldista -asumió en 2003 tras el pacto entre Aldo Rico y Alberto Pierri-, rehusó la oferta. Pero Chiche volverá a intentar quebrar la voluntad de quien surgió como un exponente de la lucha contra la inseguridad.
Una agrupación menor tiene que imprimir entre 10 y 20 millones (equivale a 1 o 2 boletas por cada votante habilitado) de tiras. El costo oscila, según la cantidad de tramos -concejales, legisladores provinciales, diputados nacionales y senadores- entre 100 y 250 mil pesos.
• Paradoja
Un ahorro de ese orden tendría Jesús González, propietario del frente UNIR -sostenido por el sello del Partido Nacional Constitucionalista (PNC)-, si llega a buen puerto el acuerdo para repartir su lista sin el tramo de senador nacional.
Este sector, ligado al menemismo, podría terminar sincronizado con el kirchnerismo. Toda una paradoja de la política vernácula.
Otros operadores del kirchnerismo accionan para que el NBA de Mirta Pérez permanezca de pie y llegue a estar en el cuarto oscuro en octubre. Especulan que los votos que obtengan -sean 50 mil o 200 mil- se restarán directamente del caudal potencial de Chiche Duhalde. Así y todo, no sería un trámite inocuo tumbar la boleta. Décadas atrás, Juan Carlos Onganía no pudo desactivar su postulación por una resolución judicial. Lo obligaron a competir, y aunque no pusiera boletas en el cuarto oscuro, figuró en la grilla del escrutinio. En 2003, rememoran ahora magistrados electorales, Carlos Menem no podría haber desistido de competir en el ballottage. Al hacerlo quedaba sometido a sanciones que nadie le ha aplicado.
Aunque simbólica, que un candidato decida desistir de su postulación una vez ratificadas las listas en la justicia electoral, abre la puerta para la aplicación de sanciones.
Ese es el costo que debería pagar Pérez si finalmente accede al pedido de su compañera de banca. Si no lo hace, el costo correrá por cuenta del PJ porque no accedió, en las horas previas al cierre de alianzas del 23 de agosto, a cobijar a aquel sector con una colectora.
-¿Por qué no arreglaron con nosotros?, inquirió ayer, sorprendida, Chiche.
- Vos sabés que los que no quisieron arreglar fueron ustedes. Si no, preguntale a Cacho, respondió Pérez en referencia a Baldomero Alvarez, el gestor que puso Duhalde a negociar con los periféricos.
Por entonces, Cacho invitó a bajar las listas sin mucho para ofertar a cambio. Horas antes, Luis Patti había exigido que el pliego de Chiche vaya con una sola colectora en diputados nacionales: la del PAUFE.
Aquella imposición de Patti también dejó a la deriva al grupo que patrocinaba Hugo Franco con Irma Roy y Enrique Crotto como candidatos. Ahora, Franco se recluyó en su pago, mientras Roy y Crotto se abrazaron a Ezequiel «Negro» Oliva para formar el Partido Popular Auténtico.
Ese es otro de los sellos que Duhalde quiere como colectora de hecho: que repartan su lista junto a Chiche senadora. A tal punto está facilitado ese encolado que Oliva -que perdió la interna del PJ con la chichista Silvia Martínez- no tiene candidato a senador.
Otro ensayo del peronismo oficial consiste en que Herminio Iglesias, que se anotó con el Movimiento de la Justicia Social, distribuya el tramo de Chiche. Es apenas un puñado de votos, en barrios del conurbano sur, pero todo vale a la hora sumar pedacitos para armar un pedazo más grande.




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