25 de enero 2006 - 00:00

Kirchneristas apuran interna por la sucesión de Aníbal Ibarra

Familiares de las víctimas de Cromañón ayer durante el juicio político contra Ibarra. El kirchnerismoapresura su desembarque en la Capital Federal para la sucesión del alcalde.
Familiares de las víctimas de Cromañón ayer durante el juicio político contra Ibarra. El kirchnerismo apresura su desembarque en la Capital Federal para la sucesión del alcalde.
El juego de insinuaciones mutará, finalmente, en movimientos precisos y, sobre todo, públicos: presuroso, el kirchnerismo porteño se zambullirá en la pulseada por la sucesión de Aníbal Ibarra en 2007, continente político que trajinarán -al menos- tres ministros de Néstor Kirchner, además del vicepresidente de la Nación, Daniel Scioli.

Mañana, sobre el atardecer, en un reducto de San Telmo, varias tribus K con extensiones en la Casa Rosada se mostrarán juntas para inaugurar el calendario político en la Ciudad de Buenos Aires y, sin eufemismos, declarar -oficialmente, digamos- abierta la campaña 2007.

• Objetivo

Vía intermediarios, el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, y el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, formalizarán su mixtura política en la Capital. Nadie lo dirá en voz alta, pero la alianza florece para arrinconar al jefe de Gabinete, Alberto Fernández.

Al dúo Zannini-De Vido se sumará la franquicia porteña del Grupo Michelángelo que comanda Carlos Kunkel -cuyo referente es Juan Carlos Dante Gullo-, caciquejos gremiales como Alejandro Amor y laderos del vicejefe de Gobierno en funciones, Jorge Telerman.

Hay que detenerse en dos detalles:

1-
La relación entre Telerman y Fernández está congelada, consecuencia de una ristra de desencuentros que quizá se remontan a los días en que compartían la intimidad del poder de Eduardo Duhalde durante la campaña presidencial de 1999, cuando uno era vocero y el otro jefe de la campaña del bonaerense.

2-
El trato del jefe de Gabinete con sus pares Zannini y De Vido atraviesa, desde hace tiempo, un campo minado, lo que empujó a los últimos a apañar a Telerman en la Capital como efecto de los ruidos existentes entre el vicejefe y Alberto F., quien parece en la actualidad el único sostén de Ibarra en el gobierno nacional.

A pesar de eso, los organizadores se esforzaban por bajarle la fiebre a la interna porteña.
«No es un encuentro contra Ibarra ni contra Alberto, sino para expresar nuestro apoyo a Kirchner y construir un proyecto político para recuperar la Ciudad», dijo ayer Dante Gullo.

• Antagonismo

Pero debajo hay mucho más: resalta el propósito inocultable de sostener a Telerman en desmedro del suspendido Ibarra, a quien vislumbran destituido y, sobre todo, la intención de engendrar un entramado kirchnerista en la Capital Federal paralelo y antagónico al que encarna el jefe de Gabinete.

Hay, naturalmente, matices. El respaldo a Telerman, perfilándolo como candidato para 2007 no es un dato que todos compartan. Tampoco es uniforme la cerrazón contra Fernández. Alguno, incluso, anticipa que podría sumarse el albertista
Héctor Capaccioli.

Lo cierto, a esta altura, es que dos ministros -Zannini y De Vido- y uno de los comisarios del kirchnerismo -Kunkel- empezarán a jugar, «in ausentia», la interna porteña a pesar de que ninguno estará mañana en El Garage Argentino, sitio elegido para el lanzamiento.

El juicio político contra Ibarra, en pleno trámite y con final todavía abierto, supone inoportuno que desde la Casa Rosada empiecen, prematuramente, a pulsear sobre quien se quedará con la jefatura del Gobierno porteño dentro de menos de dos años.

En el show de presentación estarán los zanninistas
Roberto Porcaro y José Ottavis, de Compromiso K; Carlos Vila y Raúl Ramírez, vinculados a De Vido; y Noemí Fernández, funcionaria porteña ligada a Telerman. Además, Dante Gullo, coronel del GM en Capital y animador radial en la emisora estatal de la Ciudad de Buenos Aires.

• Percepción

Otros actores contribuirán en la puesta en escena: el sindicalista de Sutecba Alejandro Amor, además de Ernesto Villanueva y Pedro Cámpora, entre otros, como expresiones del abanico kirchnerista.

Todos coinciden, a grandes rasgos, con una percepción: a diferencia del terremoto político desatado por la elección de octubre en la provincia de Buenos Aires que sepultó al duhaldismo y fortaleció a
Néstor Kirchner, en la Capital Federal el resultado fue perdidoso para el gobierno.

Es, claro, una factura para Fernández, jefe del peronismo porteño -normalización de la que quedó afuera Telerman, otro capítulo de los desamores entre ambos dirigentes- y ordenador de la campaña del Frente para la Victoria en la Ciudad, que terminó tercero en el podio.

«Ni el oficialismo ni la oposición ofrecen una alternativa en sintonía con los cambios que emprendió el gobierno nacional»,
agregó Gullo para no excluir a Mauricio Macri ni a Elisa Carrió de la zurra que parece focalizada, más allá de los dichos, en Ibarra y Alberto F.

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