15 de abril 2002 - 00:00

La "ley Clarín" se quedó ahora sin los padrinos

El gobierno mandará hoy un proyecto de ley de quiebras al Congreso, según una minuta que negociaron los principales defensores de la «ley Clarín» en una discreta cena el viernes por la noche en la Embajada de los Estados Unidos: derogará la ley votada en enero pasado y volverá al antiguo régimen, que data de 1995, cuando Domingo Cavallo era ministro de Menem.

Según la orden que les dio ayer Eduardo Duhalde a sus ministros apenas regresó al país, el viaje que hará desde el miércoles Jorge Remes Lenicov para darle el último hilván al acuerdo con el FMI debe hacerlo con un proyecto ya presentado en el Congreso.

El viernes pasado, los diputados Jorge Matzkin y Miguel Angel Toma rindieron la última trinchera en defensa de la «ley Clarín» -que votó el Congreso a pedido del gobierno apenas asumió Duhalde- y admitieron que esa norma debe desaparecer porque disuelve cualquier posibilidad de que exista un sistema bancario. La norma que se votó posterga los efectos judiciales de las quiebras y además deroga el sistema del «cram down», por el cual los acreedores podían hacerse con la empresa de sus deudores como pago de las deudas insatisfechas.

Los dos legisladores son los organizadores de la misión que inicia hoy en Washington un grupo de senadores y diputados con el objeto de mostrarles a funcionarios del gobierno de George W. Bush y de los organismos financieros internacionales las lindezas de la alianza entre peronistas y radicales.

Invitado ese dúo por James Walsh a cenar junto a sus compañeros de viaje -Raúl Baglini, Juan Carlos Maqueda, Horacio Pernasetti, Jorge Alperovich (radical tucumano que entró por las listas peronistas de Julio Miranda) y Jesús Rodríguez-, la mesa asistió a la primera capitulación de los defensores del polémico proyecto cuya derogación busca impedir el monopolio «Clarín».

El argumento que ese grupo empresario esgrime en defensa del proyecto logró que el gobierno de Duhalde la presentase como imprescindible para impedir que hubiera una catarata de desnacionalizaciones de empresas en default en manos de sus acreedores.

En el transcurso de la cena, convocada para repasar la agenda del viaje que concertaron Walsh y su par argentino en Washington, el embajador de los Estados Unidos les expuso a los invitados que en su país no se conciben sistemas jurídicos que impidan la destrucción creativa del capitalismo. Si una empresa anda mal, no puede pagar sus deudas pero es viable, hay que dejar que sus acreedores puedan invertir en ella y sacarla adelante. Y si la empresa es inviable, no tiene por qué seguir existiendo.

La posibilidad de que se dieran esos procesos de inversión en empresas en default pero viables en el mediano y largo plazo sería, según la óptica que presentó el embajador, la mejor señal hacia el exterior de la reactivación en la Argentina. Si se percibe, remató, desde afuera que es una posibilidad de invertir en la Argentina, eso multiplicaría el proceso.

Las miradas recayeron sobre Matzkin y Toma, reconocidos como los últimos defensores de esa iniciativa. Los dos admitieron que la Ley de Quiebras es inbancable para los Estados Unidos y los organismos financieros y que ése era el mensaje que repetirán desde hoy en Washington.

• Vía rápida

En esa mesa se acordó que la derogación de la «ley Clarín» es la vía más rápida para eludir los escollos para la luz verde de Washington al acuerdo con el FMI. Quedará para otro momento la exigencia máxima del organismo, que es que el país apruebe una tercera ley de quiebras que incline más el poder hacia los acreedores, reproduciendo el Capítulo 11 del código de los EE.UU. que legisla sobre los procesos de convocatorias y quiebras.

Ayer, Duhalde parlamentó sobre este y otros temas cuando bajó del avión que lo trajo de vuelta de Costa Rica con el presidente interino Maqueda y el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich. Tomó conocimiento del estado del proyecto dentro del Ejecutivo y terminó atribuyéndole la demora en el envío al Congreso al celo jurídico de Jorge Vanossi.

Este ministro de Justicia le confió a una comisión la redacción de la nueva ley de quiebras mitigando su sesgo pro deudores que, de paso, ya fue examinado en la cátedra de Quiebras de la Facultad de Derecho de la UBA del experto Héctor Alegría. El producido de esa comisión quedaría postergado hasta nuevo aviso porque la orden de ayer fue poner en marcha la derogación de la «ley Clarín» en el Congreso antes del viaje de Remes a Washington, que arranca el miércoles.

Esta tarde la delegación legislativa tiene su reunión más importante con el subsecretario de asuntos latinoamericanos Otto Reich, ante quien adelantarán que la mejor prueba de apoyo legislativo de la alianza PJ-UCR es la derogación de esa ley.

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