La meditada euforia de comitiva chilena
-
Sergio Romero de UDA, tras el fallo contra la reforma laboral: "El Gobierno tiene que reflexionar"
-
$LIBRA: diputados denunciaron al fiscal Taiano por provocar "demoras injustificadas"
Carteles comunes durante décadas en
paredes de ciudades de Bolivia sin resultados.
En cambio la estrategia hoy
sería «gas por mar».
No obstante, Evo Morales hizo algo muy importante en su gobierno y lo encaminó antes de asumir, lo cual es más original: se dio cuenta de que 102 años de resentimiento con Chile porque en 1904 le tomó, tras la Guerra del Pacífico (1879-1884), las tierras de su salida al mar, limitándose a declaraciones de repudio, desplantes y períodos sin mantener relaciones diplomáticas, no le sirvieron un ápice a Bolivia en su sueño de dejar de ser país mediterráneo y volver a ese ansiado mar. Menos le sirvió que el venezolano Hugo Chávez dijera, para ofender a los chilenos, que «algún día me bañaré en las playas bolivianas en el Pacífico».
Morales y/o quienes lo asesoran ven que la necesidad de Chile de gas -fundamentalmente descubierta al quedar en evidencia la fragilidad de la Argentina para suministrárselo- puede ser el mejor camino reivindicatorio. Por supuesto, no será fácil ya que Chile hizo en su historia una epopeya de la necesidad de expandir su territorio, afrontando disputas inclusive al borde de la guerra como sucedió a fines de los '70 con la Argentina por islas del Beagle.
«Confiamos en Michelle -dicen los chilenos de su comitiva-. Nunca habla de lo que no va a hacer, al revés de los políticos latinoamericanos que se comprometen en lo que luego no pueden cumplir. Por eso limitó su discurso en la campaña electoral. En cambio, fíjese que habla del tren trasandino con túneles en la cordillera porque será una realidad dentro de poco con financiamiento de China y gran desarrollo de nuestros puertos sobre el Pacífico, abiertos a toda Asia y la costa oeste norteamericana.»
Desde el carbón de Sierra Grande a centenares de productos más que importa China del cono sur de América, ella los quiere encaminar por ese ferrocarril con salida final en el Pacífico.
Hoy esta presidenta chilena privilegió en su primera visita al exterior a la Argentina porque le es vital para Chile el gas de este país por varios años más mientras elaboran su complicada estrategia geoeconómica y política con Bolivia y sus «100 años de reservas de gas». Un eventual triunfo del nacionalista Ollanta Humala en las elecciones de Perú (hoy está primero en las encuestas para ganar la vuelta inicial de los comicios presidenciales del 9 de abril próximo) podría complicarle más la estrategia con Bolivia. No olvidemos que Perú estuvo junto al país del altiplano contra Chile en aquella Guerra del Pacífico a fines del siglo XIX. De cualquier manera, en otro momento de la visita de Bachelet se insinuó un «compromiso latinoamericano» para el problema de Bolivia que aliviaría el impacto interno en Chile.
Los chilenos, entonces, no van a desairar al gobierno argentino desechando de plano la invitación para sumarse al proyecto aún vidrioso del gasoducto Caracas-Buenos Aires, pasando por Brasil. Pero no ven que por allí pase la solución de su futuro energético. Lo dicen: «El BTU nos costaría digamos 8 y lo podemos tener por 4...». Claro, son limítrofes con Bolivia y Perú, que también tiene gas.
Pero ahora necesitan a la Argentina para que ese valioso gas fluya este invierno, varios inviernos más y a sus plantas productoras todo el año en los inmediatos que vienen. Hacia 2010, cuando cese el suministro argentino, no se sabe qué importancia tendrá nuestro país para los trasandinos, que ya hoy se diferencian notablemente en las ideas para gobernar un país.




Dejá tu comentario