Lanza Duhalde reforma, pero UCR salvó ya tercer senador
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Del otro lado de la mesa, los peronistas no encontraron respuesta; después de todo, los herederos de Perón en estas artes de la representación (política) siempre terminan aceptando la ciencia de sus adversarios y hoy socios, como ocurrió en el pacto de Olivos. Entonces, como esta vez, Raúl Alfonsín logró lo que quería. Ahora, del proyecto original del peronismo, termina salvando al Consejo de la Magistratura (seguirá existiendo, aunque más chico y, se espera, ágil) y el tercer senador -lo de- más de aquel pacto ni se discutió (autonomía porteña, elección de intendente, etcétera).
Hasta cuando se debatió la modificación del sistema de elección de los diputados nacionales, los radicales torcieron la idea del peronismo para esta «segunda república». La lista sábana, un método que es importante sólo en distritos que eligen muchos legisladores, como Buenos Aires y Capital Federal, se quería cambiar por el de «tachas», según el cual el votante puede vetar el ingreso de alguna personalidad que le produce rechazo por alguna circunstancia.
Los radicales adhirieron a alguna flexibilización de la sábana, pero lograron reemplazar las «tachas» por las «preferencias», que le da al votante la atribución nada más que para modificar el lugar de un candidato en la lista. Una suerte de «sábana a la carta». ¿Cómo vencieron la idea peronista de la «tacha»? Los convencieron de que este sistema termina castigando al candidato conocido y protege al desconocido. El votante, prueban algunos estudios, tiende a castigar desde su anonimato al candidato que goza de alguna celebridad; al desconocido, directamente, no lo conoce. «¿Quiénes son más conocidos para el público, nosotros o ustedes?», bromeó un radical riendo de la celebridad de peronistas ricos y famosos.
Duhalde desenterró para describir su idea el rótulo de «segunda república», una clásica consigna del nacionalismo vernáculo que alzó en la década de los años '60 un Sánchez Sorondo (fue el título de una de sus revistas) para combatir los excesos de lo que calificaba como la «partidocracia». Prefirió, sin embargo, la evocación gaullista y algo menos autoritario de la Va. República del general Charles de Gaulle, un refundador en el estilo del que quiere recubrirse Duhalde.
• Reducciones
La idea que lanzará hoy incluye también reducir las estructuras de gobierno en 25 por ciento, eliminar los gastos reservados, limitar el gasto de la función legislativa de las provincias y de los concejos deliberantes y hacer lo mismo a nivel nacional.
Además, aspira a reducir en 25 por ciento el número de miembros de la Cámara de Diputados de la Nación y, en una cifra a combinar, el de las Legislaturas provinciales, así como el número de concejales y hacer que los ediles de ciudades con menos de 10 mil habitantes no cobren sueldo.




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