3 de abril 2003 - 00:00

Lanzó Menem captura del voto militar

Carlos Menem lanzó en el último mes una campaña de proselitismo directo, casi puesta a puerta, dirigida a reforzar el predicamento que siempre tuvo en la familia militar.

Con su firma personal, llegaron miles de cartas a cuadros de las Fuerzas Armadas y de seguridad de todo el país, con una presentación del proyecto militar de la fórmula que integra junto a Juan Carlos Romero.

Los baqueanos en materia electoral ponen el acento, en los últimos tramos de una campaña proselitista, en los «nichos» de voto, esos bolsones de opinión que son abordables por los candidatos desde un ángulo no político. Se trata de segmentos profesionales, éticos o identificados con alguna confesión religiosa.

Clave en cualquier elección, por caso, es el llamado voto uniformado, que incluye a todas las profesiones ligadas a la seguridad y la defensa. Algunos calculan que entre los propios uniformados y sus familias pueden influir de manera decisiva en una elección con más de un millón de votos. La conducta de ese voto uniformado, como el de otros «nichos» (voto de jubilados, de confesiones religiosas, de comunidades de inmigrantes), se mueve de manera masiva.

El eje del mensaje del riojano es la propuesta de acentuar la participación de los militares argentinos en las fuerzas mundiales de paz. En un adelanto de la política exterior de un eventual gobierno suyo, la carta anunciar que lideraría «una Iniciativa de Defensa y Seguridad Regional, colocando a nuestra Nación a la cabeza de la toma de decisiones en el subcontinente».

Este acento en la participación de los uniformados en fuerzas de paz intenta aprovechar la experiencia de miles de militares y de miembros de fuerzas de seguridad en misiones de la ONU que los apartaron de conflictos domésticos.

La carta recuerda los indultos a los ex comandantes que dice
«buscaron cerrar un ciclo de desencuentros», la participación en la primera guerra del Golfo que permitió que la Argentina «encabezó el desfile de las tropas del mundo libre que participaron del conflicto de Irak». Se cuida en cambio el mensaje de cualquier referencia al actual proceso en el país, una manera de eludir confrontaciones con sectores de la opinión que son críticos de la invasión de los EE.UU.

«En lo sucesivo
-resume la carta de Menem a los militareslos futuros presidentes deberían estar junto a sus hombres siempre: en las buenas y en las malas». Ejemplifica esa actitud en que siempre se hizo acompañar en viaje al extranjero por los jefes de Estado mayor de las FF.AA.

«Señores
-remata el candidato-Uds. elegirán no sólo un presidente. Elegirán un Comandante en Jefe. Por eso quiero reafirmarles mi compromiso de siempre y hacerles saber que haber sido vuestro camarada durante mis años de gobierno, constituyó para mí un altísimo honor».

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