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Hilda González de Duhalde y Manuel Quindimil.
En diciembre pasado, en tanto, habían transitado ese sendero Hugo Curto (Tres de Febrero), Osvaldo Amieiro (San Fernando), Jesús Cariglino (Malvinas Argentinas), Luis Acuña (Hurlingham), Oscar Zilocchi (San Miguel) y Aníbal Regueiro (Presidente Perón).
Sobre los tres últimos resultaoportuna una observación: comparten territorio con otros caciques que fueron aliados de Duhalde y ahora, con matices -y quizá porque no los aceptan del todo-, todavía permanecen parados en la vereda de enfrente del gobierno.
Se trata, siguiendo el orden, de Juan José Alvarez -gestor del grupo El General que, sutileza semántica del ex ministro, es «no kirchnerista», aunque no es anti-Kirchner-, Aldo Rico y el ex «Señor Ocho» de la SIDE, Oscar Rodríguez, actual diputado nacional.
En los tres casos hubo friccionesentre los «jefes» y sus «gerentes». ¿Verdad o simulacro? En rigor, por ejemplo, Rodríguez llegó por Alberto Balestrini, y con el OK de Kirchner, a la vice de la Comisión de Seguimiento de Organismos de Inteligencia de Diputados.
Otra dualidad ofrece Almirante Brown: Manuel Rodríguez, presente ayer en Berazategui, acciona en sintonía con Jorge Villaverde, que fue primero en la boleta de diputados nacionales del PJ duhaldista. En tándem, están a un paso de la Casa Rosada.
• Gestor
De concretarse, Villaverde pasaría a engrosar la profusa nómina de diputados que en las últimas semanas encontraron cobijo en el gobierno.
José María Díaz Bancalaridesmalezó el camino que luego siguieron Jorge Landau, Carlos Ruckauf y, horas atrás, Alfredo Atanasof, que ayer en Berazategui ilustró la postal del pankirchnerismo al compartir palco con José Pampuro, Carlos Kunkel y Aníbal Fernández. Kirchner se anota así potenciales votos para aprobar en febrero la reforma del Consejo de la Magistratura que empuja su esposa. «Es más fácil sumar votos de ex duhaldistas que convencer a no peronistas del interior», arguyen en el gobierno sin detallar con qué parámetro miden la facilidad.
Además, de este modo, el patagónico concreta un segundo objetivo: abrazar a todos los peronistas que pululan a la deriva para, en el futuro, no encontrar un mínimo estorbo para buscar su reelección en 2007 como único candidato presidencial del PJ.
Con los intendentes, cuyo peso electoral trastabilló en octubre -salvo Mussi, los duhaldistas perdieron en sus distritos-, la ecuación se refuerza con un fundamento práctico. «Debemos contribuir a la institucionalidad», explicó Julio Pereyra, alcalde de Florencio Varela.
• «Puente de oro»
Además presidente de la FAM, Pereyra -que junto a Alberto Descalzo de Ituzaingó fue el primer intendente duhaldista del conurbano en alinearse con el patagónicoactuó como «puente de oro» para que alcaldes y diputados se afilien al neokirchnerismo.
Felipe Solá, a su vez, aportósu cuota: a fin de 2005 sirvió un almuerzo para los jefes comunales en el cual, bajo el influjo de la conciliación navideña, recompuso relaciones con el grueso de los caciques (ex) duhaldistas del Gran Buenos Aires.
Los gestores del posduhaldismo hicieron el resto: al lanzar el grupo El General, Alvarez, Jorge Sarghini, Eduardo Camaño y Francisco de Narváez, ayudaron a que dirigentes como Osvaldo Mércuri -se lo vio en Berazategui, pero no lo dejaron subir al palcodeclararan su fe kirchnerista.


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