6 de noviembre 2002 - 00:00

López Murphy, tras voto radical

Ricardo López Murphy presentó ayer a su compañero de fórmula, el renovador salteño Ricardo Gómez Diez. «Siento un enorme respeto personal, intelectual y político por él, que ha sabido ser vice», lo presentó López Murphy, al recordar que su acompañante fue vice-gobernador de Salta entre 1991-1995.

El lanzamiento de los Ricardos se produjo en el marco de una heterogénea convocatoria de más de 300 personas, entre radicales disidentes y varias capas geológicas del conservadurismo y la cent r o d e r e c h a vernáculas que se reunieron en un hotel céntrico.

El candidato presidencial del Movimiento Federal para Recrear el Crecimiento insistió en que «este amplio espacio no va a ser una expresión testimonial: vamos a construir una alternativa que reivindique la ética y la eficacia». «Sepa el pueblo votar», señaló en cita con copyright a Roque Sáenz Peña.

En el coqueto salón que colmaron seguidores y aliados, López Murphy intentó desmentir que sólo busque votos en los sectores más altos de la sociedad, uno de los prejuicios que le cuesta superar en público.

«Nuestra base no será de tipo elitista: este mensaje debe llegar a los más desposeídos para que sepan que somos los únicos que les permitirán recuperar la igualdad de oportunidades», dijo delante de Federico Pinedo (h); su madre, Sofía Laferrere de Pinedo; el ex UCeDé, Fernando Bustelo; el ex gobernador de Salta, Roberto Ulloa, y otras figuras de la derecha criolla.

Para homenajear a los radicales presentes -el diputado porteño Jorge Enríquez y el balbinista César García Puente-, y reivindicar sus raíces políticas, elogió «la vocación democrática de Hipólito Yrigoyen»; la gestión de Arturo Illia -en especial, «la inserción en el mundo» promovida por el canciller Zabala Ortiz-; y «el concepto de unidad nacional» que pregonó Ricardo Balbín.

El recorrido histórico -que abarcó a Juan Bautista Alberdi, Julio Roca y Carlos Pellegrini- despertó adhesiones espontáneas desde las primeras filas ocupadas por el demócrata mendocino Carlos Balter -flamante jefe de campaña de L.Murphy y G.Diez-, y Alberto Natale (PDP), ahora a cargo de coordinar la confederación de partidos del interior que pactó con el ex ministro de Economía. Con bajo perfil (pero mucho entusiasmo), acompañaron más atrás el ex diputado de Acción por la República Guillermo Francos, Adolfo Sturzenegger, el veterano Rafael Martínez Raymonda, el vocero Roberto Starke y Gustavo Gutiérrez (PD-Mendoza). El economista Manuel Solanet y José María Lladós encabezaron el lote del lopez-murphismo ortodoxo en el acto.

El discurso del aspirante a la Casa de Gobierno sirvió para cimentar la buena convivencia entre radicales y conservadores, que incluyó elogios de estos últimos hacia los primeros en tertulias informales, sobre todo, cuando se mencionaba a 2 posibles
«amigos» de López Murphy, el senador santafesino Horacio Usandizaga y el gobernador de Mendoza, Roberto Iglesias. Hay que decirlo: al inicio del encuentro, se notaba cierta incomodidad entre los bandos que logró juntar López Murphy.

En el cierre, el candidato se permitió una arenga de campaña que pareció inspirada en el triple grito menemista:
«¡A triunfar, a triunfar, a triunfar!». Menos exitista y nada voluntarista, López Murphy prefirió un modesto «¡a trabajar, a trabajar, a trabajar!». Escaseó originalidad en el disc-jockey al hacer sonar el hit pop de Diego Torres, «Color Esperanza», que se usa para promocionar el turismo doméstico y de cortina en otros actos partidarios. Alberto Pierri lo había elegido para musicalizar el desembarco de Carlos Menem en La Matanza, en setiembre.

•Reivindicación

A continuación, los miembros de la fórmula se prodigaron ante los micrófonos. Desde temprano, Gómez Diez había declarado por radio que Eduardo Duhalde debería cumplir el mandato de la Asamblea Legislativa hasta el 10 de diciembre de 2003. Reivindicó en sus intervenciones al Interbloque Federal de partidos provinciales que viene trabajando desde hace 2 temporadas en el Congreso y que resultó fundamental en esta proyección electoral, junto a López Murphy.

El postulante a la presidencia comentó que el país
«ya está sobreajustado» y se pronunció en favor «de utilizar con más eficacia los medios estatales». Sin entrar en las reflexiones constitucionales de su coequiper, López Murphy se mostró dispuesto a «votar cuando sea, porque estamos listos». En ese sentido, golpeó al PJ por haber «manoseado la interna, dando un espectáculo lamentable en un clima que no ayuda mucho».

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