9 de noviembre 2004 - 00:00

Los obispos pidieron por proyectos anticatólicos

Eduardo Mirás
Eduardo Mirás
Un centenar de obispos de todo el país comenzó anoche su última asamblea plenaria del año en la localidad bonaerense de San Miguel con una advertencia sobre «la indiferencia y la falta de solidaridad para con los que tienen menos o no tienen nada» en la Argentina y con un llamado de atención sobre la existencia de proyectos legislativos contrarios a la doctrina de la Iglesia.

«En nuestro país, igual que en todo el mundo, estamos atravesando un momento crucial de la historia»,
señaló el titular de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Eduardo Mirás, durante la homilía de la misa de apertura del plenario que se desarrollará hasta el sábado en la casa de ejercicios espirituales María Auxiliadora de la localidad bonaerense de San Miguel.

El encuentro, que se desarrolla en la casa de ejercicios espirituales María Auxiliadora de esa localidad bonaerense, comenzó con el habitual intercambio de inquietudes entre los prelados y la misa que presidió desde las 20 el titular del Episcopado, monseñor Eduardo Mirás.

Uno de los ejes centrales de debate de la semana será la situación social del país, a través del trabajo que desarrolla la Comisión Episcopal de Pastoral Social, que encabeza el arzobispo de Resistencia, monseñor Carmelo Giaquinta.

• Angustia

Para Mirás, en el país «se debilita cada vez más el respeto por la vida, sin atender el derecho primario e inalienable a vivir, que tiene todo ser humano desde su concepción hasta su muerte natural».

«Contrariando este derecho, ratificado también por tratados internacionales, ya existen proyectos legislativos que se amparan en la promoción de la mujer, cuya misión en la sociedad realmente es necesario valorar con eficacia, para afirmar con desatino que la vida del indefenso nonato puede ser deliberadamente descartada»,
advirtió Mirás en su homilía. Asimismo, se refirió en su sermón, al hablar ante el centenar de prelados, a que la Iglesia ve «con angustia que renacen en la sociedad la indiferencia y la falta de solidaridad para con los que tienen menos o no tienen nada: ni lo necesario para el sustento diario ni la posesión legítima del bien fundamental de la tierra, y tampoco los bienes de la cultura».

«Se ha popularizado la tendencia a confinar la religión a la esfera privada, hasta tal punto que para muchos es irritativo y se hace intolerable que la Iglesia exponga públicamente la doctrina recibida o la aplique en concreto a los problemas actuales»,
expresó.

En esa misma línea consideró que «parece que se ha puesto de moda mostrarse como anticatólico; se juzga distinguido hablar contra la Iglesia y su doctrina; y al difundirla por los medios, se pretende cobijar en la libertad de expresión la burla de lo sagrado que a veces llega hasta la blasfemia más torpe e indecorosa».

Agregó, además, que «no es sencillo oponerse a las costumbres que distorsionan la ética de la sociedad y remar contra la corriente, proponiendo ideas sensatas, dando ejemplo con la propia vida y empeñándose esforzadamente en influenciar el pensamiento cultural con la verdad del Evangelio».

Antes de la celebración de inicio de anoche, los prelados realizaron el habitual intercambio de ideas sobre las preocupaciones que cada uno trae desde las distintas diócesis del país, algo que continuarán hasta el sábado con un tema central: la situación social en el país.

Durante el cónclave se analizará especialmente un trabajo de investigación del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), que se viene realizando desde hace tres años, y que será presentado públicamente mañana. El informe incluye
« dramáticas conclusiones» sobre la deuda social argentina, con cifras y estadísticas, y una encuesta realizada a fines de mayo, centrada en el estudio de «los déficit de desarrollo humano que afectan a los sectores socialmente más vulnerables de los principales centros urbanos del país», según precisó la UCA en un adelanto de la investigación.

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