Menem alineó anoche a su bloque legislativo

Política

«Corren otros tiempos. Hasta la marcha del partido está desactualizada. No podemos decir 'combatir al capital'; hoy esa acción debe ser cambiada por 'compartir' el capital», se escuchó decir ayer a Carlos Menem. Caían las primeras sombras de la noche cuando el ex presidente comenzó su reunión en el hotel Presidente con los diputados nacionales que responden a su liderazgo. Que no fueron sólo los peronistas, ya que se agregaron los de la UCeDé y el de Unidad Federalista, que responde a Luis Patti.

Por eso se escuchó al titular del comité nacional de la UCeDé, el empresario santafesino Carlos Castellani, hacer el elogio de la estabilidad, la derrota de la inflación y la apertura al mundo, como los logros de la gestión de Menem. Y en parecidos términos hacerlo también a un ídolo de Boca Juniors como fue Ubaldo Rattín -hoy diputado por el PUF-, lo mismo que Miguel Antonio Jobe, titular del bloque que lidera Patti desde la intendencia municipal de Escobar.

Comenzó media hora más tarde el encuentro proyectado para las 19. La cuarentena de diputados cupieron sentados alrededor de una enorme mesa directorio ovalada, con Menem ubicado a mitad de camino entre ellos. El ex presidente lucía distendido y los recibió en el ingreso saludándolos a uno por uno. Y bromeando con algunos de ellos. Como cuando lo hizo con Rattín y no pudo evitar aludir, entre risas, a la visita anterior de los directivos de River.

Después el ex presidente los invitó a que hablaran. Esto derivó en la inevitable catarata de elogios, lo cual achicó el tiempo que se pensaba dedicar al análisis de los temas de cada provincia. Y aceleró la entrada en escena de Menem, a quien todos querían escuchar.

Adrián Menem, Jorge Escobar, Ricardo Quintela, Martha Alarcia, Lelia Chaya, Sisto Terán, el inestable Franco Caviglia, Castellani, Rattín y Jobe, Jorge Bucco,Arnaldo Lamisovsky, Olijela del Valle Rivas, Oscar González y José Figueroa
entre otros muchos escucharon cómo Menem se refería a sus encuentros con el cardenal primado y arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio; haciéndose eco de las inquietudes del prelado.

Otro tanto ocurrió cuando Menem señaló que de sus encuentros con los jefes de las Fuerzas Armadas, se terminó coincidiendo en la necesidad de emplear los medios militares, a un costo de $ 1.200 millones, para dar rápida respuesta a la emergencia social de los sectores más desprotegidos de la sociedad.

Con una convicción que se expresaba en sus palabras y gestos, Menem les aseguró que era posible salir de la crisis en unos pocos meses. Y que la inseguridad que desvela a la mayor parte de quienes viven en los núcleos urbanos, se resuelve dejando atrás las actitudes garantistas de quienes sólo piensan en los derechos humanos de los delincuentes y no de los ciudadanos.

No podía faltar la alusión a la falta de liderazgo que, según él, ha faltado en la Argentina desde diciembre del '99, cargando en forma implícita sobre la gestión de la Alianza UCR-Frepaso, pero también sobre
Adolfo Rodríguez Saá y Eduardo Duhalde. No los nombró, era para sobreentenderlo. Dijo Menem que hacía falta encarar una profunda reforma del Estado «para hacerlo más eficiente», y que uno de los objetivos de su gobierno sería «volver a insertar a la Argentina en el mundo». Parecía haberse agotado el tiempo aunque llevaban más de dos horas reunidos. Fue cuando el ex presidente les recordó el país difícil que había recibido en 1989, pero «en el que no existía el odio que hoy se observa».

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