24 de enero 2005 - 00:00

Menem y Rodríguez Saá desafían a Kirchner con un bloque propio

Carlos Menem
Carlos Menem
Comenzaron a llegar anoche los dirigentes de las distintas provincias a la capital de San Luis, donde Carlos Menem y Adolfo Rodríguez Saá, el anfitrión, anunciarán formalmente su asociación dentro de la interna peronista para enfrentar al gobierno. Más allá del ruido político que genere esa cumbre de ex presidentes, habrá tres novedades principales en la reunión, aunque con distinto grado de sonoridad.

La primera, a la que prestarán más atención el gobierno y el resto de los jugadores políticos, es la formación de un interbloque entre menemistas y adolfistas en el Congreso. Importa este gesto porque esa bancada podría volverse crucial en votaciones ajustadas. Pero sobre todo porque será una tentación para los duhaldistas más lejanos al gobierno, disgustados con la perspectiva ineludible de un acuerdo entre Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde.

Esta asociación parlamentaria, que intuitivamente estuvo profetizando entre sus amigos el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Camaño, durante la segunda mitad del año pasado, fue el motor inicial de la línea interna que se anunciará formalmente mañana. Nació de las conversaciones tempranas entre Rodríguez Saá y el diputado Hugo Franco, quien después tendió puentes hacia Eduardo Menem y su grupo. ¿Cuántos diputados podrían quedar involucrados en esa operación? Por lo menos 25, con posibilidad de llegar a 30. No es poco si se calcula que Duhalde controla 40.

La Cámara de Diputados no sólo está en el origen, sino en el final más inmediato de esta maniobra política que se teje en las proximidades de los Andes. Porque las reuniones que circundarán la presentación de mañana estarán destinadas a programar una campaña interna que le permita a este grupo terminar el año con 35 o 40 diputados. Es decir, llegar a acuerdos o plantear internas en la mayoría de los distritos para aumentar el poder de fuego parlamentario.

• Inconvenientes

Al duhaldismo la instalación de un imán externo puede provocarle inconvenientes en su relación con el gobierno. Es obvio que ningún legislador de los que reporta a Lomas de Zamora se apartará del bloque que conduce uno de los propios, José María Díaz Bancalari. Pero hay toda una franja de diputados que se identifican con Duhalde a los que les costará más votar con la Casa Rosada y no con las posturas más centradas que se plantearán en el nuevo interbloque (tampoco los menemistas piensan necesariamente dejar la bancada PJ). Sin ir más lejos, cuando todavía estaba en la Cámara, Juan José Alvarez (hoy secretario de Seguridad de Aníbal Ibarra) imaginaba un bloque escindido de duhaldistas más cercanos al centroderecha, en el que él mismo se sentaría al lado de Carlos Ruckauf, Christian Ritondo, Alfredo Atanasof y otros legisladores que parecen no tener retorno con la Casa Rosada.

La segunda meta que se plantearon Menem y Rodríguez Saá para el lanzamiento de esta semana es el reclamo de internas. Hablarán de un partido tradicionalmente democrático que hoy está sin conducción y que fue dividido en tres «sellos» distintos para las elecciones de 2003. El mensaje, dirigido a Kirchner, entusiasmó en su momento a Duhalde. Desafiado por Menem y Rodríguez Saá, el santacruceño debería volver a reclamar el apoyo fáctico de la provincia de Buenos Aires. Es cierto: tratándose de una interna, nada mejor que contar con ese aparato electoral a favor.

Pero Kirchner advirtió el juego y le comentó a Duhalde que él no pretende acceder al pedido de los dos ex presidentes que hablarán mañana desde San Luis. El tema se analizó hace dos viernes, cuando el secretario del Mercosur visitó la Casa Rosada para hablar de su viaje a Venezuela (las excusas que da Duhalde para justificar sus apariciones en el despacho de Kirchner son cada día más risueñas).

• Reclamos

Más allá de que sea improbable que este año el peronismo elija a su conducción por elección de sus afiliados, Menem y Rodríguez Saá armarán ruido y le reclamarán a Kirchner y a Duhalde que depuren los padrones y abandonen el autoritarismo doméstico. Duhalde ya comenzó a ser castigado y hasta se inquietó por algunas declaraciones del menemismo. «¿Quién es este Llampart que hace declaraciones en mi contra?», preguntó el hombre de Lomas. Apuntó bien, porque, al parecer, Jorge Llampart y el salteño Luis Giacosa serían los encargados de llevar adelante las declaraciones más agresivas contra el oficialismo. En la Casa Rosada pusieron ya la lupa sobre el «Loro» Giacosa. Parece haber comenzado la guerra aunque no haya internas a la vista. En un círculo que se estrecha más alrededor de los dos líderes aliados se ubican Franco (canal de comunicación también con Aldo Rico) y Héctor Maya, del sector que reporta a Rodríguez Saá. En torno a Menem circulan Alberto Tell, su hermano Eduardo, Julio César Aráoz y Luis Rubeo, entre otros.

La tercera novedad de la reunión de mañana será menos estridente. Los menemistas aseguran que no habrá anuncio alguno, pero Menem ya tiene resuelto, como adelantó este diario cuando el riojano regresó al país, competir por la senaduría de su provincia este año. El ex presidente habló largamente con su hermano Eduardo la semana pasada y ambos convinieron esa estrategia. No es un detalle: para que Carlos sea candidato, Eduardo deberá renunciar a la primera posición en la disputa por un cargo que ejerce desde 1983. ¿Irá Eduardo Menem como senador en esa fórmula? Es una posibilidad, aunque debilite la postulación del ex mandatario. En efecto, será fácil para la oposición encarnada en el ex ultramenemista Jorge Yoma decir que «votar a Carlos es votar a Eduardo», previendo la renuncia del mayor de los Menem una vez conseguida la banca.

De todos modos, la ecuación no estará definida todavía ni en el campo del menemismo ni en el de Yoma, quien también debe superar algunas acechanzas derivadas de su hiperactividad en el Consejo de la Magistratura. Tampoco se conoce la identidad de la candidata que acompañará a Menem, aunque todo el mundo menciona a Alejandra Oviedo, actual diputada que renunció al Ministerio de Gobierno de La Rioja a pedido del gobernador, Angel Maza. Fue para poder asistir a la ceremonia del regreso de Carlos Menem, en la que no se vio al gobernador, presionado fiscalmente por el gobierno nacional.

Dejá tu comentario

Te puede interesar