Mirada bolivariana en ejercicio militar
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José Pampuro
La IV Brigada se ocupó del alojamiento y la alimentación de los alrededor de 800 participantes, ocupando así un hotel céntrico de la capital mendocina y otro de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM).
El desarrollo hipotético del operativo dio lugar a curiosas reacciones en el periodismo llegado desde Chile. La explicación de Gavari Zoco dio cuenta de que un país agresor, «Canopus», había invadido a «Orión», obligando a una coalición de cuatro países con apoyo de «Alfa Centauro». Como hipótesis de conflicto se señalaron tres, clásicas: viejas cues tiones limítrofes, necesidad de recursos naturales y participación de terceros países.
Parecía un ejercicio hecho a medida para el enfrentamiento entre la Argentina y Chile en 1978. Fue cuando ambos países disputaban los tres islotes en el Beagle, que una mediación papal posterior y un plebiscito en tiempos de Raúl Alfonsín, dejaron la Picton, Lennox y Nueva en manos de Chile. «¿La diagramación del proyecto tuvo en cuenta algún antecedente real?», fue la pregunta que de inmediato se escuchó. La respuesta negativa de Gavari Zoco los dejó satisfechos a medias. Fue un general brasileñode ascendencia italiana, Anibaldinho Rosatto, quien tuvo a su cargo señalarle a este diario que la reiteración de estos ejercicios, así como los realizados por Brasil y la Argentina, había permitido un conocimiento y una cercanía que en otros tiempos hubieran resultado impensables.
El comodoro santafesino Guillermo Martínez, ahora a cargo de un grupo de combate en la base de Villa Reynolds (San Luis), que participó en la guerra por Malvinas en 1982 con un Douglas A-4C, afirmó: «Nosotros elegimos esta profesión para defender desde el aire el territorio nacional y es nuestro deber hacerlo lo mejor posible».



