Se confirmó ayer que el Congreso ya entró en receso hasta noviembre. Fracasaron por falta de quórum, como se preveía, las sesiones especiales que había pedido la izquierda. Pero hubo particularidades: esta vez no apareció por el recinto -en esos intentos opositores por sesionar- ni un solo duhaldista, mucho menos el kirchnerismo. Los seguidores del secretario general del Mercosur ya habían decidido el martes por la noche su ausencia de cualquier debate parlamentario hasta después del 23 de octubre. Argumentaron que el radicalismo no tendría número, que no había proyectos disponibles. Pero, en realidad, primó la idea de no exasperar aun más al gobierno en ese campo de batalla en que el peronismo convirtió al Congreso.
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Por eso el duhaldismo dejó a solas en el recinto a los mismos socialistas, aristas, radicales e izquierdistas que lo habían acompañado hace una semana, cuando en medio de la euforia demagógica de campaña votaron una inútil suspensión de ejecuciones hipotecarias -se supo siempre que por el Senado esa ley no pasaría- al demostrar que la oposición podía reunir quórum propio.
Quizás por haberse conocido de antemano la decisión del duhaldismo, ayer se aparecieron por el recinto de sesiones no más de 30 diputados -en el mejor momento de la tarde-, lejos de los festejados 129 de la semana pasada. Todo comenzó con la primera sesión especial, que había sido pedida por el socialista Héctor Polino para debatir un tema no menor: el proyecto que elimina la posibilidad de sanción ficta de los acuerdos renegociados entre el gobierno y las empresas de servicios públicos privatizadas. Es decir, la derogación del artículo de la Ley de Prórroga de la Emergencia Pública que da por aprobados esos convenios si el Congreso no se expide antes de los 60 días de enviados.
En medio de las manifestaciones en minoría, Polino lanzó casi al vacío: «Es claramente inconstitucional esa cláusula. De 6 contratos sólo uno fue aprobado por el Congreso y 5 fueron aprobados de manera tácita, sin discusión parlamentaria. De esta manera se vulnera el artículo 82 de la Constitución, y por eso pedimos eliminarlo». En ese momento había sólo 15 presentes en el recinto, entre los que estaban el socialista Jorge Rivas, los aristas Adrián Pérez, Marta Maffei y María América González, Miguel Bonasso, de Convergencia, Inés Pérez Suárez, del bloque Eva Perón, y el demoprogresista Alberto Natale.
• Contra Bush
En la segunda sesión, Luis Zamora entró de lleno en la liturgia izquierdista: pidió declarar persona no grata a George Bush cuando « intente» ingresar al país para la cumbre de Mar del Plata. Lo curioso es que Zamora seguía en esto a un pedido similar que había presentado el transversal aliado del gobierno, Miguel Bonasso, tal como se ocupó de consignar ayer claramente la agencia estatal «Telam».
Siempre en tren de sesiones de la izquierda, la tercera en fallar había sido pedida por Patricia Walsh para debatir un proyecto que impulsaba la rescisión del contrato con la empresa Aguas Argentinas. Como las demás, terminó sólo en un largo discurso.
• Remates
Lo curioso es que mientras el Congreso no sesiona, muchos diputados utilizan en sus provincias los temas que no se debaten para hacer campaña. Y no es sólo el caso de opositores. Por ejemplo, el chaqueño Rafael González distribuyó por su provincia la advertencia de que la suspensión de remates votada por el duhaldismo no tendría sanción en el Senado. «La media sanción fue parte de una pirotecnia electoral pero que no les soluciona el problema a los deudores hipotecarios, la ley de prórroga de la ejecución de hipoteca no tendrá sanción en el Senado, con lo cual queda totalmente inocuo el trámite», decía. Y prometió que «el gobierno presentará en el Senado la solución de fondo para los deudores hipotecarios, con la intervención del Banco Nación, que compra el inmueble para su posterior refinanciación al deudor». No aclaró que para ver el futuro de esa variante para los morosos habrá que esperar ahora el mes y pico que se pronostica para que las Cámaras vuelvan a sesionar. El sanjuanino Roberto Basualdo -en guerra con José Luis Gioja por afuera del peronismo- eligió otra ausencia del Congreso para hacer campaña: la falta de debate del Presupuesto 2006. «En el Presupuesto 2006 no están los superpoderes, pero Lavagna ha sido conservador sobre los ingresos. Y todo el excedente lo maneja el jefe de Gabinete. Nosotros pedimos que se coparticipe a todas las provincias con el índice de coparticipación secundaria», dijo el candidato a senador.
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