2 de agosto 2004 - 00:00

Moyano a Castells: "No habrá pelea"

"Yo no voy a ser la fuerza de choque del gobierno contra ustedes.» Amigable, Hugo Moyano intentó tranquilizar a Raúl Castells que, del otro lado del teléfono, pedía explicaciones sobre las críticas del camionero a los piqueteros y su metodología de protesta.

Ese diálogo, de hace algunas horas, tendrá la semana próxima una segunda edición cuando Castells, al frente de un batallón de sus seguidores del MIJD, marche a la sede de la CGT para proponer un rosario de reclamos para elevarle, en conjunto, al gobierno.

Será una mutación: a horas de asumir, Moyano cuestionó la protesta piquetera y aseguró que estaba «agotada», por lo que concretó todos los reproches piqueteros que lo sindicaron como el brazo del gobierno en la calle para combatir a los piqueteros.

Pero con el correr de los días, Moyano primero se desdijo y luego aceitó sus nexos con dirigentes duros del universo piquetero. Por un lado con Castells; por el otro, vía el colectivero Juan Manuel Palacios, con caciques del Bloque Piquetero Nacional.

El vínculo, más personal que político, de Moyano con Castells le garantiza al piquetero que en la CGT le abrirán la puerta y lo recibirán. Lo demás parece más difícil, aunque fuentes gremiales no descartan un entendimiento con el más revoltoso de los caciques piqueteros.

En definitiva, Moyano le regaló a Castells un gesto que el piquetero aún hoy agradece: lo visitó mientras estaba detenido y marchó del brazo de Adolfo Rodríguez Saá (en los días que las encuestas eran dulces con el puntano) para reclamar su liberación.

Si esa cercanía se afirma, trastabillará la estrategia de
Néstor Kirchner de encorsetar a las tribus duras a través de la unidad gremial expresada en el triunvirato que comparten Moyano, Susana Rueda y José Luis Lingieri.

Rueda
y Lingieri no comparten -hasta desconocenla maniobra de acercamiento a los jefes duros: prefieren potenciar el diálogo con el gobierno (ver nota aparte) y abrir un canal con empresarios para negociar un aumento salarial.

Castells
es, a su vez, tibiamente optimista. «Lo ideal sería que compartamos los reclamos», dijo el piquetero, y anticipó que la semana próxima marchará a la sede de la CGT sobre la calle Azopardo.

Pero el jefe del MIJD no es el único que se mostró, al menos en teoría, en sintonía con
Moyano. Un grupo de delegados del Bloque Piquetero Nacional también se acercó al camionero, por intermedio de Palacios, el vocero de la CGT unificada.

• Diferencias

Se trata de CUBa, de Oscar Kuperman y Antonio Bitto; la UTL, de Alberto «Beto» Ibarra, el MTR, la UTD y la Agrupación 29 de Mayo, que comparten el Bloque con el Polo Obrero de Néstor Pitrola, pero se distancian de éstos en su competencia gremial y electoral.

Mientras el sector de
Pitrola tiene presencia sindical y pertenencia política (el Polo Obrero), el otro eje reniega de las urnas.

«Si Moyano comparte con nosotros los pedidos de salario mínimo de 800 pesos, 6 horas de trabajo y una lucha contra el trabajo en negro, estamos dispuestos a salir a la calle junto a él»,
explicó ayer Kuperman que, sin embargo, cuestionó que todavía el camionero no los convocó a dialogar y priorizó las reuniones con ministros.

En principio, según fuentes de la CGT, no está en agenda la posibilidad de citas formales con delegados piqueteros.

Pitrola
, en tanto, fue terminante: dijo que la unidad gremial fue «una rosca armada por (Luis) Barrionuevo para negociar con Kirchner» y le imputó a Moyano pretender actuar como «bisagra entre el gobierno y el duhaldismo».

Otro que pierde con esa entente CGT-duros es Luis D'Elía: el piquetero oficial, que entró en una pendiente, tiene tan pésima relación con Moyano -sus seguidores se enfrentaron con camioneros en el acto kirchnerista del 11 de marzo-como con los piqueteros duros.

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