11 de diciembre 2007 - 00:00

Mucha farándula y pocos empresarios

Las primeras palabras que escuchó la flamante presidente, Cristina Fernándezde Kirchner, cuando ingresó a la Casa Rosada fueron del jefe del Escuadrón Ayacucho del Regimiento de Granaderos, quien le informó que «la Casa de Gobierno está en orden».

Se destacó la numerosa presencia de la farándula que concurrió al acto de jura de los ministros. Entre los primeros en llegar estuvieron Pablo Echarri, Nora Cárpena, Matías Santoiani, Patricia Sosa y China Zorrilla.

Pocos empresarios pudieron acceder al Salón Blanco, espacio privilegiado que fue básicamente reservado para familiares de las autoridades, y ministros y secretarios de Estado (actuales, entrantes y salientes). Además de éstos, las primeras filas fueron ocupadas por las Madres de Plaza de Mayo. Por caso, el titular de la Sociedad Rural, Luciano Miguens, se vio confinado al Salón Sur, es decir que no pudo acceder al epicentro de los acontecimientos. Otros, como el empresario metalmecánico José Luis Basso, fueron habilitados a quedarse en los dos patios de la entrada de Balcarce 50, donde a través de pantallas de televisión siguieron la ceremonia. Eso sí, se vieron reconfortados por un servicio de sándwiches y bebidas no alcohólicas.

  • Colaboración

  • La mayoría de los empresarios tuvo que ver la jura de pie, en el Salón Sur de la Casa de Gobierno (hombre de suerte, el titular de Fiat, Cristiano Rattazzi; fue uno de los pocos que consiguió asiento). Para colmo de males, no pudieron por este motivo escuchar el discurso que dio la Presidente en el Congreso. Por esta razón los directivos se excusaron de opinar, entre ellos el titular de la Asociación de Bancos, Mario Vicens, y su colega del Banco Galicia, Luis Ribaya. Uno de los pocos que pudo presenciar en directo las palabras iniciales de la Presidente fue el supermercadista Alfredo Coto, que tuvo la habilidad de ingresar al Congreso. Con referencia a las expresiones de Cristina de Kirchner en cuanto a que «América latina es nuestra casa», Coto -quien también participó del acto de lanzamiento del Banco del Sur- resaltó la importancia «de la colaboración entre todos los países», al tiempo que se mostró muy optimista por el «crecimiento del consumo», aunque reconoció que «la falta de créditos no permite a los empresarios ampliar la producción y, por ende, generar más empleo».

    Luciano Miguens fue otro de los que no pudo escuchar el discurso, pero le habían comentado que la Presidente se refirió en más de una oportunidad a la falsa antinomia industria-campo. Al respecto se mostró optimista en cuanto a que el sector rural deje de subsidiar al manufacturero. Como no podía ser de otra forma, reiteró su discrepancia «con las retenciones que sufre el agro» y señaló que el gobierno debería orientar la mira «hacia la intermediación comercial».

  • Positiva

    En el mismo sentido, Santiago Soldati señaló que «en Uruguay no hay retenciones y el pueblo sigue alimentándose sin quejarse». Por esta razón advirtió que muchos productores argentinos están cruzando el Río de la Plata.

    El especialista en revolución genética y productor agropecuario Gabriel Romero, presidente de EMEPA, introdujo una raza japonesa que le permite vender bifes a razón de 80 dólares en la cadena de hoteles Four Seasons. Por ésta, entre otros razones, calificó como muy «positiva» la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Científica y la designación de Lino Barañao al frente de la cartera.

    El titular de la Bolsa de Comercio, Adelmo Gabi, sostuvo que estamos frente a «la continuidad del excelente trabajo que hizo Néstor Kirchner» y anticipó que «el gobierno de Cristina será mucho mejor en el plano institucional».

    Seguramente, el cansancio y el calor hicieron que otros empresarios, escudados en el anonimato, comentaran respecto de la continuidad de la mayoría de los ministros que los Kirchner aplicaron el criterio «lo que funciona no se toca». Otros, con más humor, se refirieron al reemplazo de Miguel Peirano por Martín Lousteau comentando que «cambiamos un pelado por un peludo».

    Terminada la jura, las primeras en ser saludadas por la Presidente fueron las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Tras un breve besamanos, Cristina partió hacia su despacho. A las 18.55 bajó por las escaleras ubicadas enfrente de la Sala de Periodistas de la Casa de Gobierno y tras atravesar el destartalado patio de Balcarce 50 (no pudo terminarse su reparación para el evento) accedió al palco desde donde saludó a los manifestantes. Tuvo una breve presencia ya que la esperaban el primer ministro francés, François Fillon, y luego recibió a su colega de Chile, Michelle Bachelet.

    Por su parte, Néstor Kirchner, ya más relajado, se manifestó «muy contento» y dijo que «lo importante ahora es que se profundice el cambio en el país, que la Argentina siga creciendo y que Cristina sea una gran presidente; todo nuestro esfuerzo va a estar en esto».
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