11 de febrero 2004 - 00:00

Negocian intendentes el reparto de planes

De un bonaerense genéticamente duhaldista, Alicia Kirchner recibió ayer una señal precisa sobre la voluntad de los jefes bonaerenses de potenciar el control sobre los planes sociales y, especialmente, del reparto y destino de los subsidios para desocupados.

Sobre fin del año pasado, Alicia Kirchner deslizó la amenaza de modificar los consejos consultivos municipales -que deben controlar la entrega de los planes a desempleados-, en un movimiento que fue entendido por algunos jefes comunales como un intento para «recortarles poder».

La ministra había diseñado un mecanismo para incorporar a esos consejos mayor cantidad de entidades sociales, modificación que en los hechos implicaba limitar el margen de decisión de los intendentes que, en general, tienen «mayoría automática» en esas mesas.

Hubo, incluso, una visita de una delegación bonaerense al Ministerio de Desarrollo Social para aclarar ese punto. Julio Pereyra (Florencio Varela), Sergio «Chino» Villordo (Quilmes) y Juan José Mussi (Berazategui), entre otros, la visitaron para pedir explicaciones.

Tras aquella reunión, lograron que el gobierno congele su plan con la promesa de avanzar desde los municipios con las reformas que reclamó Alicia Kirchner.

Ayer, Baldomero Alvarez, intendente de Avellaneda, le presentó a la ministra el «modelo» para regular la entrega de la ayuda asistencial, como respuesta al planteo del gobierno, que había generando tensión con los intendentes, sobre todo los bonaerenses.

Es un gesto sintomático desde el seno del duhaldismo:
Alvarez es uno de los jefes duhaldistas con mejor acceso a Casa de Gobierno -Kirchner participó en la campaña de Alvarez-y no es casual que de él surja la iniciativa para modificar el sistema de control sobre los planes sociales.

• Proyectos productivos

Ayer, Alvarez sentó a la ministra ante el Consejo Económico Social donde hay sillones para dirigentes de la UIA, la CGT, distintas ONG y el grueso de los grupos piqueteros, con excepción de los radicalizados, además de la Iglesia.

A través de esa mesa, que se presume aportará transparencia, se gestionarán los programas para que con subsidios oficiales los desempleados empiecen a trabajar en proyectos productivos.
Ese es, en esencia, el modelo que pretendía Alicia Kirchner.

Además de
Alvarez, otros jefes del conurbano - Villordo, por caso- avanzaron con decisiones similares. Estos dos tienen una ventaja: asumieron en diciembre pasado en lugar de ex aliancistas (Oscar Laborde en Avellaneda y Fernando Geronés en Quilmes).

De hecho, hasta el año pasado, en Avellaneda, según afirmaron fuentes de Desarrollo Social, no funcionaba ningún consejo de control. Ahora, además del municipal,
Alvarez prometió armar ocho consejos barriales.

En paralelo, el encuentro, que sumó también a
Juan Pablo Cafiero, acarrea una señal política. Las usuales giras de la hermana del presidente por Buenos Aires, presencia que incomodó a sectores del PJ, comienzan a tener otro tono: en sus apariciones siempre hay algún duhaldista.

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