5 de octubre 2005 - 00:00

No hay más Congreso hasta después de las elecciones

• El Congreso no volverá a funcionar hasta noviembre • Ni el populismo electoral de lanzar ayuda a morosos hipotecarios consiguió reunir a diputados en campaña • El duhaldismo no quiere, además, profundizar aun más la pelea con Kirchner votando proyectos conflictivos.

No habrá, finalmente, ganadores ni perdedores en la batalla entre kirchneristas y duhaldistas que se libró en la Cámara de Diputados la semana pasada. Ninguno de los grupos dará, como se preveía, una solución a los deudores hipotecarios, al no haber sesiones donde tratar ni la suspensión de ejecuciones avalada por la oposición en Diputados, ni el proyecto de fondo que el gobierno elabora. Hoy los diputados con seguridad no sesionarán; tampoco lo hará el Senado, y esta situación se mantendrá hasta después de las elecciones. Ni siquiera el Presupuesto nacional 2006 avanzará demasiado: nadie había recibido ayer una citación para reunirse hoy en la Comisión de Hacienda con el propósito de iniciar el debate, tras que la semana pasada se suspendió el primer encuentro donde debía dar explicaciones Raúl Rigo, subsecretario de Presupuesto.

Difícil será que cumpla el gobierno su promesa a los deudores, de tratar un proyecto serio para refinanciar sus deudas, o que el duhaldismo consiga que los senadores avalen la prórroga votada hace una semana. Ayer, el kirchnerismo anunció que no piensa bajar al recinto de sesiones hasta noviembre. Se lo dijo por teléfono Jorge Argüello a cada uno de los diputadosdel PJ -obviamente, los no duhaldistas- para sentar posición. En la reunión de Labor Parlamentaria -convocada por Eduardo Camaño- los bloques comenzaron a discutir los proyectos por debatir en una hipotética sesión de tablas para hoy.

•Complicaciones

Iniciativas sobraban, aunque sean todas complicadas para el gobierno, como el proyecto que declara nulos los indultos por delitos federales cuando el beneficiario no sea condenado o cuando se trate de crímenes de lesa humanidad -consensuado por Walsh, Stolbizer, Conte Grand y Méndez de Pereyra- o el dictamen que terminó de emitirse sobre la reducción de la Corte Suprema a siete miembros.

Pero el radical Horacio Pernasetti se percató que, como se había adelantado, ninguno de los dos sectores del peronismo estaba dispuesto a concurrir al recinto: el kirchnerismo, porque el gobierno no quiere ventilar más temas complicados en el recinto hasta después de las elecciones; y el duhaldismo opera en el mismo sentido, convencido que ya demostró que puede reunir quórum propio con la oposición.

Cuando Pernasetti apuró a los peronistas presentes, la respuesta fue clara: no había intención de sesionar. «No lo quieren decir, pero la voluntad del PJ, en sus dos vertientes, es no sesionar. Como ellos son mayoría, que se hagan responsables de esa situación», sentenció el radical a la salida de la sesión de Labor Parlamentaria. Los duhaldistas después dirían que las sesiones no se realizaron por falta de diputados de la UCR.

Toda la discusión sobre qué hacer con los deudores hipotecarios en vías de ejecución terminó finalmente en un embrollo político de campaña entre kirchneristas y duhaldistas y sin visos de avanzar por ahora.
Se confirmó, más allá de los pedidos de socialistas, el ARI y el radicalismo, que para el PJ siempre fue una cuestión de demagogia electoral.

De todas formas, hoy habrá algunos ensayos interesantes en Diputados. Como reglamentariamente no puede evitarse, están convocadas tres sesiones especiales de alto voltaje. A todas ellas concurrirá el radicalismo, el ARI, socialistas e izquierda, pero esta vez no lo hará el duhaldismo tal cual lo decidieron anoche sus diputados.

Además, la mayoría de los legisladores están en campaña.

• La primera fue convocada por el socialista
Héctor Polino: allí se quiere eliminar la sanción ficta o tácita que establece la prórroga de la Ley de Emergencia Pública para el tratamiento de los acuerdos de renegociación entre el gobierno y las empresas de servicios privatizadas. Es decir, que a los 60 días no se den por aprobados esos acuerdos si el Congreso no los trata. De todos, es el único tema constitucionalmente serio que se quería discutir hoy. También se quería aprobar citaciones a la Comisión de Defensa del Consumidor a Roberto Lavagna y Julio De Vido para que informen sobre las negociaciones con Aguas Argentinas. Ambos temas, imposibles de digerir para el gobierno.

Luis Zamora también quiso incomodar la quietud preelectoral del Congreso y pidió otra sesión especial para votar un demagógico rechazo al ingreso de George W. Bush a la Argentina para la Cuarta Cumbre de las Américas en Mar del Plata.

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