Cristina de Kirchner con el intendente de José C. Paz, mario Ischii, y el gobernador Daniel Scioli.
"Esto no se desmadró, esto se apadrinó". Con esa frase Cristina de Kirchner volvió a acusar -sin dar nombres propios- a dirigentes de la oposición de incentivar la toma del Parque Indoamericano.
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"Desde que empecé a gobernar la Argentina que me pusieron puntillosamente piedras en el camino", sostuvo la Presidente durante la inauguración de un centro de trámite del nuevo DNI en José C. Paz, y agregó: "Muchos piensan que sin que esté él (por Néstor Kirchner) les va a ser a más fácil, pero yo se que él desde algún lugar me da fuerzas, porque fui su compañera durante 35 años bancando lo que había que bancar, y él me enseñó que los gobernantes deben ponerse al frente de los problemas".
Sin mencionarlo, aludió al jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri al comparar su actitud con la del ex presidente Néstor Kirchner. "Los gobernantes no deben echarle la culpa a los demás", dijo, y agregó, refiriéndose a Kirchner: "díganme si lo han escuchado quejarse alguna vez...quejarse o desfallecer cuando cansado después de trabajar todo el día seguía incansable militando, porque ésa era su vida y por eso murió, porque no descansaba un instante". Y dijo: "Yo tampoco voy a descansar porque estoy hecha a su medida. El compromiso de él -por Kirchner- es lo que me lleva a afrontar con mayor fortaleza cada una de las provocaciones y operaciones de los que ya sabemos quiénes son".
En la embestida contra opositores se pudo identificar a otro de los destinatarios del mensaje, también blanco por estas horas del dedo acusador del jefe de gabinete, Aníbal Fernández. "Parece ser que a algunos les molesta que a los argentinos les vaya bien. Será tal vez porque a ellos les fue bien cuando al resto de los argentinos les iba mal, por eso quieren volver a que estemos mal", lanzó la mandataria indirectamente contra el lomense Eduardo Duhalde. "Los que nunca llegaron a la Presidencia por la voluntad popular quieren socavar la autoridad a los que sí lo logramos y entonces realizan provocaciones y operaciones que se ven todos los días", completó.
En otro pasaje, Cristina recordó que un año atrás firmaba el primero de los decretos que permitía el pago de deuda con reservas del Banco Central y que luego fue derogado por otros dos. "Dios mío, que pelea fue aquella, el verano de las reservas", expresó para reiterar que fue una medida acertada. "Todos nos criticaban, en realidad no todos: aquellos que se pueden hacer oír, diciéndonos que íbamos a fundir el país", afirmó y remarcó que luego del desembolso se mantuvo el crecimiento económico y bajó la desocupación.
Sobre el final del discurso, advirtió que "seguirá de forma inquebrantable" tomando medidas que permitan el crecimiento del país y añadió que pese a "algunos intentos y provocaciones" los gobernantes deben "tener serenidad y responsabilidad" porque de ellos depende "la vida y la suerte de más de 40 millones de argentinos". "Depende de nosotros y no es quitándole la vida al otro como vamos a mejorar la vida de los argentinos. Eso es no creer en Dios, no tener fe", concluyó.
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