La noticia de que un nuevo barco de juegos amarrará en la costa del Río de la Plata alteró los ánimos de los legisladores porteños el jueves pasado en el recinto de la Ciudad de Buenos Aires.
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Al tomar la palabra, el ex belicista Miguel Doy aseguró que Lotería Nacional, el mes pasado, mediante una resolución interna de su directorio, extendió la concesión del actual casino flotante por cinco años más. Agregó más desconcierto el legislador cuando afirmó que también existía la autorización para la instalación de un segundo barco, que estaría terminando de armarse en un astillero rosarino. Sería el caso del actual casino flotante, que la Ciudad intentó clausurar, pero esta vez con la novedad de que la nave sólo traería máquinas tragamonedas.
Al mismo tiempo, Doy explicó que «el 12 de setiembre, Lotería además firmó la autorización para que se instalen 600 máquinas tragamonedas en el Hipódromo de Palermo».
El intento de distribuir esos aparatos de juegos de azar en la Ciudad, el mes pasado generó clausuras de bingos, que no están habilitados para tener esos juegos, como parte de la persecución porteña hacia ese tipo de apuestas.
•Aniversario
La actividad hípica, que viene decayendo, intentó en cambio sumar apuestas a través de los juegos electrónicos de resolución inmediata, pero se topa con las normas de la Ciudad de Buenos Aires.
Hoy, la empresa Cirsa, dueña del casino flotante, celebrará con una comida su tercer aniversario de llegada a la costa capitalina. Durante el almuerzo, el presidente del grupo, Andrés Morell, prometió que aclarará oficialmente cuál es el rumbo del barco y su eventual mellizo.
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