14 de marzo 2001 - 00:00

Obispos separan a laico por conflictos políticos

La comisión de Pastoral Social del Episcopado, que preside el cardenal Raúl Primatesta, no sólo aceptó ayer la renuncia presentada por el obispo de San Isidro, Jorge Casaretto, sino que designó un nuevo secretario ejecutivo, desplazando de esa función al conflictivo laico Guillermo García Caliendo.

La reunión se realizó ayer por la mañana en el departamento donde vive el cardenal Primatesta -en atención a su estado de salud-, en un segundo piso de la calle Caseros, en Córdoba, con la presencia de los obispos que integran la comisión, José María Arancedo (Mar del Plata), Néstor Navarro (auxiliar de Bahía Blanca), Marcelo Melani (Viedma) y Ramón Artemio Staffolani (Río Cuarto), que volaron hasta la provincia. Con ellos estaba también García Caliendo en su carácter, hasta ese momento, de secretario ejecutivo. No concurrieron Casaretto ni Rafael Rey (Zárate-Campana). A Casaretto se le aceptó la renuncia a la comisión, que había presentado en forma indeclinable, expresando su malestar por el uso político que hacía García Caliendo de su función en ella. Este laico de absoluta confianza de Primatesta originó un conflicto cuando participó de una pueblada encabezada por el camionero Hugo Moyano en la Plaza de Mayo, en obvio aprovechamiento político. Tal desagrado provocó ese hecho que la comisión ejecutiva del Episcopado, integrada por su titular, Estanislao Karlic (Paraná), los vices Eduardo Mirás (Rosario) y Jorge Bergoglio (Buenos Aires y primado de la Argentina), junto a Guillermo García Melgarejo (secretario), descalificó esa presencia señalando que lo hacía a nombre propio. Primatesta desde Córdoba absorbió el golpe pero mantuvo al laico en sus funciones.

En realidad, Casaretto aprovechó a García Caliendo para salir de la Pastoral Social. Por la composición de la comisión, en caso de que Primatesta debiera pedir licencia por razones de salud, era el obispo de San Isidro el que reglamentariamente debía reemplazarlo, aunque en ese caso debía renunciar a Caritas. Optó por quedarse en esta última, que es la que le da un mayor manejo político en el control de programas de ayuda a los sectores más carenciados. Tal como ocurrió con el obispo Rey -hoy tan silencioso-, durante buena parte de la gestión de Carlos Menem.

Pedido de renuncia

Cuando ayer comenzó la reunión, Primatesta ya sabía que el marplatense Arancedo -primo de Raúl Alfonsín e integrante del club de San Isidro junto a Justo Oscar Laguna (Morón), Casaretto y Emilio Bianchi Di Cárcano (Azul), entre otros-traía consigo en nombre del club el pedido de renuncia de García Caliendo. No lo dejó avanzar y propuso la designación de un nuevo secretario ejecutivo. Su candidato para el equilibrio fue Staffolani, quien no sólo aceptó sino que fue apoyado por Navarro y Melani. A Arancedo no le quedó otra que coincidir. Fue cuando Primatesta propuso que García Caliendo quedara como colaborador, a lo que éste se negó cortésmente pero en forma muy firme. «Me quedo al frente de la Casa Social San José Obrero; ahí tengo mucho trabajo por hacer», dijo el laico con aspiraciones políticas mientras Primatesta en silencio asentía.

Staffolani
hace ya 11 años que es obispo de Río Cuarto y es hombre de confianza del ex arzobispo de Córdoba, «el cardenal», como lo llaman. No hace mucho tiempo, el actual arzobispo, Carlos Ñañez, criticó a través de un organismo de la curia cordobesa a José Manuel de la Sota, por el supuesto costo social que implicarían las privatizaciones. ¿Quién salió a defenderlas? Desde Río Cuarto lo hizo Staffolani, el nuevo secretario ejecutivo de la comisión de Pastoral Social.

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