16 de noviembre 2001 - 00:00

Odisea de ocho occidentales rehenes de los talibanes

Islamabad (EFE, Reuters) - Los ocho cooperantes extranjeros que estaban detenidos en Afganistán desde agosto, acusados por los talibanes de «propagar el cristianismo», llegaron ayer a Pakistán en helicópteros del ejército estadounidense y consideraron que «fue un milagro» haber salido ilesos. «Entraron en la cárcel y abrieron las puertas. Tuvimos mucho miedo porque creímos que se trataba de talibanes y que iban a llevarnos a Kandahar (su bastión en el sur). Salimos de la cárcel, y en las calles, la gente nos aplaudía y nos abrazaba», relató emocionado Georg Taubmann una vez llegado a Islamabad. Taubmann explicó que él y sus siete colegas -seis mujeres y un hombre- fueron encarcelados en Ghazni, a unos 140 kilómetros al sur de Kabul, después de que los talibanes se retiraran el martes de Kabul, controlada desde entonces por las tropas de la Alianza del Norte.

Ghazni fue el martes escenario de un levantamiento contra los talibanes, y los comandantes mujaidines entraron en la cárcel de la ciudad.

«No estaban al tanto de que habían extranjeros en la cárcel. Fue como una gran fiesta. Creo que se convertirá en uno de los días más grandes de mi vida», concluyó.

• Acusación

Los cuatro alemanes, dos estadounidenses y dos australianos de la organización humanitaria «Shelter Now International» (SNI) se encuentran ahora en la base militar paquistaní de Chaklala, cerca de Islamabad.

También salieron de la cárcel los dieciséis afganos que habían sido detenidos con los miembros de SNI y otros 1.500 presos, declaró uno de ellos en Kabul.

Desde su rancho en Crawford, el presidente estadounidense,
George W. Bush, contó que habló «por teléfono con dos mujeres del centro de Texas, Heather Mercer, que vivía en Crawford, y Dayna Curry». «Ambas dijeron que querían darle las gracias a todos aquellos por sus oraciones. Se dieron cuenta que hay un Dios bueno y caritativo. Estaban de buen ánimo y aman a Estados Unidos», agregó.

Una vez fuera de la cárcel, los ocho extranjeros quemaron sus ropas en medio del desierto, incluidos los burkas que vestían las mujeres del grupo, para guiar a tres helicópteros norteamericanos que se encontraban sobrevolando la región, y que no podían verlos porque poseían una muy pequeña linterna.

Aparentemente, los mismos aparatos llevaron a los miembros de Shelter Now International a una base aérea militar cerca de Islamabad, según contó
Tilden Curry, padre de una de las cooperantes liberadas, tras hablar por teléfono con su hija. En la capital paquistaní fueron recibidos por la embajadora estadounidense Wendy Chamberlin, y trasladados a sus legaciones diplomáticas respectivas para descansar.

El grupo, que era acusado de propagar el cristianismo, comenzó su proceso en las cortes afganas en setiembre, pero fue suspendido a causa de los bombardeos estadounidenses contra Afganistán, iniciados el 7 de octubre en respuesta a los atentados del 11 de setiembre. Bajo el régimen talibán, el delito del que se los acusaba podía pagarse con la horca.

Dejá tu comentario

Te puede interesar