19 de noviembre 2003 - 00:00

Olivera rearma la UCR porteña

Enrique Olivera salió a tratar de recuperar al radicalismo en la Capital Federal pensando en que en 2005 se renueva la Cámara de Diputados.

Cree necesaria una autocrítica interna para poder convertirse en «la oposición con todos los que no están en la transversalidad del peronismo», es decir oposición a Néstor Kirchner y a Aníbal Ibarra.

Dice que lo apoyan Jesús Rodríguez, José María García Arecha y que hasta el ex presidente Raúl Alfonsín ha tenido conceptos elogiosos, lo mismo que Enrique Nosiglia. Lo acompañan, además intelectuales como Horacio Sanguinetti, Daniel Larriqueta, María Sáenz Quesada y el abogado Ricardo Gil Lavedra.

•Necesidad

Olivera insiste en la necesidad del armado de un «espacio propio» que le permita «a la UCR porteña dejar atrás los resultados que la mantienen prisionera». Alude sin mencionarlo al hecho de no haber podido el radicalismo porteño alcanzar siquiera una banca de diputado nacional en la última elección por el distrito. Con el agravante de que internamente, unos y otros siguen disputando.

De allí que Olivera considere valioso que el actual presidente del comité de la Capital Federal de la UCR, Jorge Casabé, haya detectado «reacciones» dentro del partido, donde se observa con interés esta iniciativa y está propiciando una reflexión y autocrítica hacia adentro del partido. «Se trata de hacer algo abierto, donde la reflexión y la auto-crítica permitan a todos los sectores asumir sus errores», puntualiza el ex jefe de Gobierno. «No será un nuevo sector», dice, tomando distancia de esa pasión de los radicales. Uno de los motores que impulsará a este nuevo espacio político es la creación de las proyectadas 16 alcaldías o comunas, como lo ordena la Constitución de la Ciudad Autónoma.

•Iniciativa

«Creo que la iniciativa de Enrique (Olivera) es valiosa y todos con los que hablo la reciben bien»
, confirma Casabé al ser consultado. «Claro que no debe leerse como una línea interna», se ocupa en aclarar; agregando que debe servir «como respaldo y resguardo» de la conducción partidaria. Respecto de funcionarios del Gobierno de la Ciudad -al que enfrentarán-, recuerda que Gabriela González Gass «presentó la renuncia» e Ibarra le pidió que siga por un tiempo más.

Mientras tanto,
Olivera busca zanjar cualquier duda sobre ex correligionarios como Ricardo López Murphy y Elisa Carrió, destinatarios de muchos votos radicales porteños. «Nosotros somos otra cosa, Ricardo y Lilita representan extremos del amplio arco del radicalismo», subraya. Y agrega convencido: «La situación nuestra debe ser superadora de conflictos internos; incorporaremos dirigentes de todos los sectores». Concluye afirmando que «debemos contribuir a una convergencia democrática para oponernos a la transversalidad».

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