21 de octubre 2005 - 00:00

Operativo Mar del Plata se compara sólo con Malvinas

El Ministerio de Defensa presentó el plan de derribos al Comité de Seguridad que tiene a cargo la IV Cumbre de las Américas. Jaime Garreta, viceministro de Defensa, a cargo del ministerio, dado que José Pampuro está dedicado a la campaña, tuvo el trabajo más difícil de su gestión: informar sobre las reglas de empeñamiento para la Fuerza de Tareas Conjunta que se desplegará durante las deliberaciones de presidentes regionales entre el 3 y 6 de noviembre en Mar del Plata. Dos buques de la Armada con capacidad de lanzar misiles se suman al esquema de seguridad de los aviones caza de la Fuerza Aérea. Además los Estados Unidos informaron a la Cancillería y a Defensa su intención de ubicar un buque portahelicópteros de la U.S. Navy (marina) en aguas territoriales argentinas para asistir con al menos 6 helicópteros Blackhawk artillados -igual que el del presidente argentino- la seguridad de George W. Bush.

La semana pasada el brigadier general Eduardo Schiaffino, jefe de la Fuerza Aérea designó comandante de la fuerza de tareas conjunta al brigadier José Gabari Zoco que es el titular del comando de operaciones aéreas. Este veterano de la Guerra de Malvinas -tripuló un avión Mirage en el conflicto- tendrá bajo su responsabilidad las escuadrillas de aviones Mirage, A-4AR Fighthinghawk, Pucará y también dos destructores Meko de la Armada.

El brigadier Gabari Zoco y el comodoro de marina, Francisco Galia, flamante titular de la flota de mar, acompañaron a Garreta en su exposición a la Casa Rosada.

• Polémicas

Es la primera vez desde la Guerra de Malvinas que se pone en ejecución un comando conjunto real por una situación que preocupa al gobierno aunque nadie quiere reconocerlo: el hecho de derribar aviones hostiles «civiles». Por este asunto hubo polémicas entre los ministros Rafael Bielsa y Pampuro. Es que luego del 11-S y 11-M (los atentados terroristasen los Estados Unidosy España), el mundo conoció una amenaza para la cual el plexo normativo del país no tiene respuesta. El único proyecto de ley de derribo fue impulsado por el senador Jorge Capitanich, pero nunca salió del análisis de los asesores de las comisiones encargadas de seguridad y defensa. Ahora se buscó el atajo de forzar la interpretación de la ley de defensa asumiendo como enemigos a presuntos aviones civiles que desobedezcan las órdenes de no vuelo para las jornadas del 3 al 6 de noviembre. El plan de contingencia dado a conocer a Kirchner contiene reglas de empeñamiento para los aviones caza militares y para los buques de guerra.

Los primeros tendrán zonas de patrulla en áreas concéntricas a partir del centro neurálgico a proteger: la ciudad de Mar del Plata. Mientras que los buques, dos destructores Meko cuyos nombres no trascendieron, se ubicarán mar adentro cubriendo con sus radares de búsqueda aérea el espacio adyacente a la costa marplatense.

Se eligió este tipo de navío porque dispone de misiles antiaéreos Aspide y cañones de tiro rápido con la misma capacidad de destrucción de aviones que los cazas.

• Brasa caliente

El flamante titular de la Flotade Mar, comodoro de marina, Francisco Galia, recibió la brasa caliente a escasas horas de su asunción. Una cosa es lidiar con pesqueros furtivos disparando tiros intimidatoriosa la proa y otra muy distinta recibir la orden de derribar una aeronave en vuelo, sin el paraguas de una ley del Congreso.

Por canales discretos la Fuerza Aérea recibió la novedad de que más de un avión Awacs de sus pares estadounidenses se estacionará lejos del espacio aéreo marplatense para cubrir la seguridad de Bush junto al buque portahelicópteros. Esas aeronaves tienen la característica de poder vigilar y rastrear un gran número de aviones a más de 300 kilómetros a la redonda y transferirán sus datos a la central de operaciones de la fuerza de tareas conjunta criolla situada en Mar del Plata.

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