14 de noviembre 2001 - 00:00

Otro diputado bajo la lupa

La Legislatura porteña determinó ayer que la Junta de Etica del cuerpo decida sobre la suspensión de la banca a un diputado de la Ciudad, complicado en un hecho de presunta agresión con una ex empleada.

El marxista Alexis Latendorf, que constituye la monobancada Bloque Piquetero Socialista, protagonizó el viernes a la noche una fuerte discusión en su despacho con Amelia Rearte a quien había despedido como asesora. La mujer rubia y delgada, de más de 60 años, salió de la oficina con la mano derecha hinchada y asegurando que el diputado presuntamente la había golpeado. La asistió Graciela Lois, directora de la Comisión de Derechos Humanos y vecina de despacho de Latendorf. A los pocos minutos habría salido de la misma dependencia la hija del legislador cuestionado con una mejilla colorada.

El episodio concluyó una vez que el médico de la Legislatura atendió a Rearte, le vendó la muñeca y ésta fue a la Comisaría 2ª a formular la denuncia por presuntos golpes y también acoso sexual, mientras Latendorf hija denunciaba a Rearte por haberla presuntamente golpeado.

A todo esto se ventiló que el diputado habría pagado salarios «en negro», como el caso de la despedida, que formaría parte de una decena de asesores de los que se desprendió Latendorf, quien compitió en las elecciones pasadas como candidato a senador por la provincia de Buenos Aires en la boleta del Partido Obrero que llevó a Jorge Altamira como diputado nacional.

La mecánica que utiliza más de un legislador es nombrar personal de acuerdo con la escala y límite que le marca el reglamento legislativo, pero en ocasiones a un empleado que cobra, por caso $ 2.500, le piden que devuelva una parte para pagarle a otro que no figura en la planta de personal. Latendorf dice que a Rearte le daba «de mi bolsillo».

«¿A usted le parece que yo tengo edad para querer violar a alguien o que la tiene ella para querer violarme a mí?»
, se preguntó el diputado ante este diario al relatar su versión de lo ocurrido.

Latendorf
asegura que la empleada «hizo un escándalo» por querer cobrar los $ 500 que recibía mensualmente y que «golpeó a mi hija». Dice que es víctima «de una persecución política por denuncias que estoy haciendo contra Ruckauf» (por la muerte de menores a manos de la Policía), entre otras.

Resistencia

En el recinto, ayer se leyó la carta que la ex empleada envió al vicepresidente de la Legislatura, Jorge Enríquez, con el reclamo. Entre otras cosas, Rearte dice que habría pasado al despacho de Latendorf porque quería cobrar, su dinero, y que «cerró la puerta y comenzó a increparme groseramente, a decirme obscenidades, a palparme los senos y otras partes del cuerpo, a lo que opuse una tenaz resistencia pudiendo notar que la puerta estaba trabada».

La mujer afirma también que el diputado le dijo que «si no es por las buenas es por las malas y comenzó a propinarme golpes de puño en el brazo y mano derecha». Luego dice que pudo salir y en el pasillo fue asistida por una delegada de ATE que estaba allí.

Durante la sesión la diputada peronista
Juliana Marino pidió una cuestión de privilegio para investigar al legislador, la que fue aprobada por más de dos tercios del recinto. Al tomar la palabra Latendorf, esgrimió que su hija habría sido golpeada y que lo persiguen políticamente.

Desde los partidos de izquierda,
Vilma Ripoll estimó «que hay que investigar pero también tiene derecho a la defensa la hija de Latendorf». La legisladora de Izquierda Unida se mostró sorprendida incluso por las denuncias cruzadas, porque dijo «en la izquierda arreglamos los problemas políticos entre nosotros, porque la patronal te hace una carnicería. Me llama la atención lo silencioso y lleno como nunca que está este recinto», observó al contemplar las plateas colmadas de empleados y curiosos.

Interrumpió entonces la belicista
«Pimpi» Colombo. «Esto es bastante serio como para tanto discurso», censuró. Minutos después Latendorf se fue de la sesión, pero el debate prosiguió por una hora más.

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