Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde ya se han puesto de acuerdo. Juntos violarán un principio histórico de reparto de poder en Diputados: ya es un hecho que la provincia de Buenos Aires mantendrá el control de la presidencia de esa Cámara y, al mismo tiempo, del bloque peronista. Esa dualidad se dio sólo en el último año, cuando Humberto Roggero dejó la jefatura de la bancada para partir como embajador a Roma. Hasta ese momento, lo usual fue que los bonaerenses controlaran la Cámara de Diputados y un representante de otra provincia el bloque. La excepción a la regla vino de la mano del radicalismo cuando un porteño, Rafael Pascual, se convirtió en el jefe de los diputados con Horacio Pernasetti controlando el bloque UCR.
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El final de la pelea por las autoridades de Diputados tendría cuatro elementos definitorios: Eduardo Camaño seguiría siendo el presidente del cuerpo desde el 10 de diciembre, José María Díaz Bancalari se mantendría al frente del bloque, Carlos Reutemann se daría por conforme con la vicepresidencia de la bancada para Julio Gutiérrez y la de la estratégica Comisión de Presupuesto y Hacienda para Oscar Lamberto y, por último, los kirchneristas del grupo Talcahuano se resignaron a puestos de menos brillo, decididos, ante la falta de peso propio, a sostener a Díaz Bancalari.
El acuerdo Duhalde-K irchner, que en alguna forma incorpora a Reutemann, terminará enterrando la costumbre de repartir los cargos sin permitir que una misma provincia, siempre Buenos Aires, controle los dos cargos principales de Diputados. Pero la realidad, actual y futura, no le dio demasiadas chances ni al Presidente actual ni al anterior.
• Negociación
La pelea había arrancado con la intención de Reutemann de hacerse de la presidencia de la bancada PJ, mostrando el estandarte de la elección a diputados en su provincia donde duplicó la expectativa de legisladores a obtener. El lugar, entonces, se reservó para Lamberto y así lo negoció el gobernador santafesino con Duhalde.
Los Talcahuano, que se empeñan en mantenerse como grupo kirchnerista puro con denominación de origen, creyeron que su pertenencia a la Casa Rosada compensaría la falta de número para imponer candidato propio. Así, se ilusionaron con llevar a Ricardo Falú a la jefatura de bancada.
Pero el aire no les alcanzó. Le entregaron entonces una nota a Kirchner, durante una visita a Córdoba, donde dejaron claro que no apoyaban la candidatura de Lamberto -quizá por una animadversión progresista a los especialistas en temas económicos- y volcaron su apoyo a Díaz Bancalari.
El actual, y futuro, presidente del bloque, mientras tanto, fue aumentando el grado de simpatía que le profesa el Presidente de la Nación. Al punto que el propio Duhalde no está seguro de si es su mejor candidato para conducir el bloque.
• Solución
Pero las alternativas no son muchas. Las aspiraciones de Alfredo Atanasof a cualquiera de los dos cargos quedaron truncas hace tiempo. Y ninguno de los nuevos diputados a ingresar por la provincia de Buenos Aires, por más lustrosos que parezcan sus nombres, reúne consenso para conseguir la conducción. Ni siquiera los ex ministros con fuero legislativo renovado.
La negociación se terminó de completar cuando Camaño consiguió conjurar las operaciones en su contra que provenían de la interna duhaldista y se pactó una solución para Santa Fe, la única provincia que hoy tiene suficiente peso propio como para desestabilizar un acuerdo de control de cargos en Diputados.
El santafesino Gutiérrez ocupará la vicepresidencia y Lamberto volverá desde el Senado a la Comisión de Presupuesto y Hacienda.
Así, con el apoyo de bonaerenses, kirchneristas y la bendición del Presidente de la Nación, no quedan muchos nubarrones en el horizonte para Díaz Bancalari que obstruyan su permanencia en el amplio despacho del tercer piso del palacio.
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