20 de enero 2006 - 00:00

Papeleras: Kirchner minimizó el conflicto, pero se agrava más

Organizaciones de derechos humanos, ecologistas y asambleas barriales complicaron el centroporteño en protesta contra las papeleras. Por primera vez estos sectores unieron reclamossociales a los ambientales.
Organizaciones de derechos humanos, ecologistas y asambleas barriales complicaron el centro porteño en protesta contra las papeleras. Por primera vez estos sectores unieron reclamos sociales a los ambientales.
Néstor Kirchner buscó ayer descomprimir la crisis con Uruguay por la radicación de dos plantas de celulosa en Fray Bentos, frente a la costa argentina, al categorizar el conflicto como «un tema ambiental» sin implicancias políticas para el vínculo entre los dos países.

Como el martes ocurrió con Tabaré Vázquez, ayer el patagónico tuvo que sumergirse -obligado- en un asunto que había esquivado sistemáticamente. Eligió un tono menos virulento que su par uruguayo: minimizó el episodio y pidió «no alentar xenofobias nacionalistas».

En rigor, Kirchner no hizo otra cosa que respetar la línea de acción que desarrolló Cancillería en el último tiempo: no confrontar con Uruguay lo que, en la práctica, podría interpretarse como una aceptación «de hecho» de la instalación de las papeleras.

Es más: el tono componedor del Presidente fue refutado desde Uruguay, donde dos funcionarios, el canciller Reinaldo Gargano y el viceministro de Industria, Martín Ponce de León, ratificaron que el gobierno de ese país no dará marcha atrás con los emprendimientos.

El matiz es notable. Luego de que Kirchner envió el mensaje de distensión, toda la línea argentina se cuadró con la misma actitud. En cambio, Montevideo no retrocedió un milímetro en su postura inicial: defender el derecho de Uruguay a habilitar las dos plantas industriales.

• Sospecha

¿Empezó, ayer, la Casa Rosada a preparar el terreno para hacer una concesión? Esa es la sospecha que empujó a agrupaciones políticas y ambientalistas a reunirse ayer frente al Palacio San Martín para reclamar que la Cancillería argentina exprese un sólido rechazo (ver vinculada).

Desde el gobierno, naturalmente, lo niegan. Ayer, el embajador en Uruguay,
Hernán Patiño Meyer, repitió que el gobierno argentino mantendrá su «postura firme» pero, como Kirchner, pidió limitar la disidencia entre los dos países a la cuestión papeleras.

«Es demasiado grande la historia entre la Argentina y Uruguay, y demasiado el futuro compartido para extender las diferencias sobre este tema, que es muy complejo y en el cual tenemos una postura muy firme, a otros ámbitos»,
le dijo ayer el diplomático a Ambito Financiero.

Patiño Meyer tocó la fibra que un rato antes, en Brasil, había tocado Kirchner para despegar ese conflicto de cualquier otro condimento político y, sobre todo, desvincularlo del
eventual intento de Montevideo de usar este asunto como llamado de atención hacia el Mercosur.

Como se sabe, el gobierno de Tabaré, al igual que el de
Nicanor Duarte Frutos en Paraguay, reforzó en el último tiempo sus quejas por la posición, casi periférica, a que fue relegado en el bloque por la preeminencia de Brasil, la Argentina y, ahora, la Venezuela de Hugo Chávez.

Además, ambas administraciones -más allá de afirmaciones y correcciones- iniciaron negociaciones con Estados Unidos para establecer acuerdos de libre comercio, convenios que desdibujan la relevancia del Mercosur.

• Relación

Kirchner, sin embargo, desligó plenamente ambos hechos. «Las papeleras no tienen nada que ver con eso», dijo el mandatario cuando se lo consultó si existía algún vínculo entre ese conflicto y un acuerdo comercial con la administración de George W. Bush.

-
¿Y cómo es su relación con Tabaré Vázquez? -tanteó la prensa al presidente argentino.

-
Es muy correcta -respondió, escueto, Kirchner.

No está, sin embargo, previstaninguna negociación directa entre ambos mandatarios para abordar el asunto. Por ahora, según le explicaron fuentes oficiales a este diario, se continuará apostando a la instancia técnica y a los vínculos diplomáticos.

Como anteayer la reunión bilateral del Grupo Técnico de Alto Nivel (GTAN) fracasó en sus intentos de acercar posiciones (volverán a citarse el 30 de enero, en Montevideo), el paso siguiente sería un diálogo entre los cancilleres
Jorge Taiana y Reinaldo Gargano.

«No se descarta esa posibilidad. Pero, en paralelo, estamos explorando varias alternativas»,
dijo un funcionario ligado estrechamente al tema.

- ¿Y es posible, en lo inmediato, un encuentro entre Kirchner y Tabaré para destrabar el conflicto?, se preguntó.

- No sería lo oportuno: ellos deben encontrarse cuando el tema esté resuelto
completó la fuente.

La intervención del argentino, 48 horas después de la advertencia de Vázquez de que su gobierno no se dejaría «patotear», coincidió con otra maniobra de Greenpeace que bloqueó camiones que llevaban materiales para las obras en Fray Bentos (ver recuadro).

Además, el gobernador de Entre Ríos,
Jorge Busti, presentó ayer una denuncia penal en la Justicia Federal de Concepción del Uruguay contra los directivos de las empresas ENCE y Botnia, responsables de las plantas de celulosa que se instalarán sobre el río Uruguay.

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