Algunos partidos políticos de la Capital Federal que debutaron en la pasada elección del 24 de agosto deberán devolverle dinero a Aníbal Ibarra o probar mejor suerte en el cuarto oscuro de 2005.
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Es el caso de varios de los 40 sellos que se arriesgaron en la competencia electoral, como el inexistente PRO, que no llegó a los 2.000 votos, pero ya recibió como adelanto del gobierno porteño $ 21.000, suma enmarcada en una ley local.
Otro que se hizo acreedor a la misma cifra es GESTA, el partido del canciller Rafael Bielsa, pero en su caso, como el sello se sumó al del Partido de la Revolución Democrática, con 140.000 votos para Ibarra, las cuentas quedan a su favor. Como curiosidad porteña, el ya olvidado Partido Intransigente se llevó -siempre como adelanto-unos $ 38.000, porción que le correspondió por haber integrado el extinto Frepaso en las elecciones de 2000.
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