Patti con Duhalde
Terminó anoche de concretarse el acuerdo entre el duhaldismo y el PAUFE del ex intendente de Escobar Luis Patti. El acuerdo prevé que el PAUFE apoyará a Chiche Duhalde a senadora y compartirán cargos a diputados, por caso en la cuarta sección. El duhaldismo sigue aprovechando acuerdos que el kirchnerismo, por su política más sesgada y vengativa, no puede realizar. Por eso se acrecientan las posibilidades de Chiche con Patti y con Moria Casán, que es línea Carlos Menem, también negada al gobierno. La última encuesta realizada en La Rural dio que Cristina Kirchner le llevaba sólo 7 puntos a Chiche Duhalde. Luis Patti, en la misma muestra, dio 5,5% pero no se cree que todo pase al duhaldismo porque siempre se supuso al líder de PAUFE más cerca de las ideas de libre empresa y apertura económica del candidato Ricardo López Murphy. Si sale la «jugada Chiche» la fuerza del duhaldismo (25% de los votos positivos) sería más fuerte para negociar y sacarle ventajas al kirchnerismo, lo que permitiría la subsistencia política de partidos como el de Luis Patti.
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No es un pánico antojadizo: en los últimos años, dos resoluciones emanadas de los tribunales sentaron precedentes específicos limitando los acuerdos electorales. Básicamente, refutaron las alianzas que consistían en «pegar» las boletas.
Hay dos casos puntuales. En Capital, Alfredo Bravo, que había ganado en 2001 sumando los votos del ahora kirchnerista Juan Carlos Dante Gullo, tuvo que resignar su banca en el Senado ante Gustavo Béliz, que ahora es ocupada por la ex duhaldista y porteña María Laura Leguizamón.
En provincia, en tanto, en 2003 la Justicia electoral le impidió al ex frepasista -ahora también kirchnerista- Oscar Laborde colgar su boleta de postulante a la reelección como intendente de Avellaneda de siete listas de otros tantos candidatos a gobernador.
Atento a que, entienden, el kirchnerismo podría accionar para impedir que la alianza Chiche-Patti se efectivice en la Justicia, Eduardo Duhalde diligenció al apoderado partidario, Jorge Landau, para que confeccione un modelo de alianza que no permita objeciones.
Por lo pronto, más allá de cómo sea el montaje legal, lo convenido es que Patti bajará su candidatura a senador -donde lo acompañaba Marta Ferrara- y sólo dejará la lista de diputados nacionales del PAUFE. Chiche seguirá con el sello PJ y Patti con su propio logo.
• Listas compartidas
En realidad, la mixtura será más profunda: es probable que en algunas secciones se compartan las lista de legisladores provinciales e, incluso, se evalúa la alternativa de que ocurra lo mismo en distintos municipios.
Sobre la forma del pacto, existió un pedido expreso del ex policía para preservar el PAUFE: no quiere repetir la experiencia de Aldo Rico, que, al unirse al duhaldismo para ganar, en 1997, la intendencia de San Miguel, resignó su partido, el MODIN. Especulaciones leguleyas aparte, el argumento político-electoral es más jugoso: en el comando de Chiche, que más de una vez se reunió con Patti -la negociación fina la llevaron Oscar Rodríguez e Isidoro Laso-, estiman que el ex policía puede aportarle «como mínimo 3 puntos».
Es el efecto embudo: los votos a Patti -¿proveniente de esa entelequia llama « familia policial» que representa 120 mil votos?- y los que aportarían partidos menores le permitirían a Chiche, según las cifras duhaldistas, estar actualmente por encima de 20%.
Todo, en la estrategia del duhaldismo, responde a una lógica ascendente: una pirámide invertida donde el arrastre de votos es de abajo hacia arriba mientras el felipokirchnerismo apuesta a un esquema inverso donde el imán electoral es Cristina Fernández.
Varios sondeos lo prueban: en distritos gobernados por leales a Kirchner y Felipe Solá, Cristina duplica en intención de voto a Chiche, pero en cuanto a candidaturas locales hay un virtual empate. Ocurre, por ejemplo, en Berisso, municipio que el Presidente visitará hoy.
Por eso, casi desafiando las leyes de la física, los duhaldistas pretenden que el torrente de votos suba. Ese es uno de los motivos por los cuales los intendentes del PJ están, usando una definición de un leal a Duhalde, «replegados» en sus municipios. Hay otra razón: la prioridad esencial de los intendentes duhaldistas es ganar su distrito. Es sencillo: ratificando el mando en sus jardines, si la riña provincial resultara desastrosamente adversa, tendrán una trinchera desde la cual negociar su supervivencia. Quizá, mientras busca votos ajenos -de Patti y sectores laterales- a Chiche se le escurran, por abajo, los votos propios o los que considera propios.



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