24 de junio 2004 - 00:00

Piqueteros levantaron peajes pero Kirchner igual dialoga

En clásico gesto de búsqueda de la adhesión del público, el ala piquetera de Raúl Castells llevó a las barreras de peaje que levantaron ayer en accesos a la Capital Federal, a familias enteras con las mujeres y los niños, que mataron el tiempo entre mate y mate. La escena es en la localidad bonaerense de Hudson, en la autopista Buenos Aires- La Plata.
En clásico gesto de búsqueda de la adhesión del público, el ala piquetera de Raúl Castells llevó a las barreras de peaje que levantaron ayer en accesos a la Capital Federal, a familias enteras con las mujeres y los niños, que mataron el tiempo entre mate y mate. La escena es en la localidad bonaerense de Hudson, en la autopista Buenos Aires- La Plata.
Fracasada la tregua con los caciques piqueteros que, vía Carlos Tomada, el gobierno activó el martes último, Néstor Kirchner ensayó ayer un nuevo acercamiento hacia los clanes duros: el diálogo con esos sectores «nunca se cierra», apostó el Presidente.

El mensaje lo envió desde Pilar durante el recorrido de una fábrica. A esa hora, los seguidores de Raúl Castells «copaban» las cabinas de peajes de tres autopistas, operativo que, según las empresas concesionarias, les significó una pérdida de entre 135 mil y 170 mil pesos.

De ese modo, el gobierno ratificó su postura de no intervenir en las protestas. «Nuestra política no va a cambiar», dijo el ministro del Interior, Aníbal Fernández: «No se va a reprimir» aunque eso «tenga un alto costo político», completó el funcionario.

Con esto, Kirchner intenta mantener abierto un canal de diálogo con las tribus duras que anteayer inició Tomada con la comandancia piquetera -sin Castells que envió a un emisario- que lo vistió en su ministerio. Esa ronda tendrá otra edición en julio.

Poco más de 400 personas movilizó el MIJD de Castells para apropiarse por seis horas -entre las 11 y las 17- de puestos en la autopista Riccheri, a la altura del Mercado Central; en la autopista Buenos Aires-La Plata, peaje Hudson; y en Panamericana y 197.

• Controversia

En este caso, la protesta apuntó a Felipe Solá, a quien reclaman más planes sociales y la entrega de 150 mil kilos de alimentos que, según los piqueteros, el gobierno bonaerense prometió para los comedores que gestiona el MIJD pero dejó de girar.

Voceros de la cartera de Desarrollo Humano, a cargo de
Juan Pablo Cafiero, negaron ayer esa versión y plantearon que no existió pedido formal del grupo de Castells. «Desde mayo, la provincia reparte 14 millones por mes a los municipios para atender la cuestión alimentaria», se informó.

La protesta de ayer forma parte de la escalada piquetera que este sábado tendrá otro round: una marcha a la Casa Rosada -Kirchner estará viajando hacia China- al cumplirse dos años de la muerte de
Maximiliano Kosteki y Darío Santillán.

Tuvo, además, un condimento político: la riña oral, casi callejeara, entre el quilmeño Fernández y
Alfredo Atanasof, el ex jefe de Gabinete de Eduardo Duhalde ( ver nota aparte) sobre la vecindad entre el gobierno y algunas tribus piqueteras que lanzaron un polo pro-Kirchner en Parque Norte.

La toma de las cabinas de peaje derivó en presentaciones judiciales. Las empresas Coviares, Autopistas del Sol y Autopistas del Sur -que administran las tres vías copadas por los piqueteros- iniciaron ayer demandas penales en la Justicia Federal.

Los planteos, accionados en juzgados de La Plata y San Isidro, incluye dos figuras:
por entorpecer el tránsito y por «usurpación» de los puestos de cobro. No hubo, sin embargo, ninguna intervención judicial -ni policial- directa.

- ¿Cuál es el límite para las empresas?, se le preguntó ayer a
Agustín Freixas, vocero de Coviares, empresa que computa casi 20 cortes y toma de cabinas en lo que va de 2004.

- Nosotros pretendemos que intervenga la Justicia. La seguridad es un derecho indelegable del Estado y la empresa no tiene, obviamente, poder de Policía para echar a los piqueteros
.

Ayer, Coviares perdió entre 80 mil y 100 mil pesos porque en las seis horas que duró la «usurpación» pasaron entre 40 mil y 50 mil usuarios, a razón de $ 1,90 (tarifa por auto) por vehículo, más los que «no usaron la autopista porque sabían que habría piquetes».

En tanto, Autopistas del Sol, en la altura de 197, calculó que pasaron entre
20 mil y 30 mil usuarios sin pagar, lo que supone una pérdida de entre 30 mil y 40 mil pesos. Autopistas del Sur, que administra Riccheri, dejó de percibir unos 40 mil pesos porque cerca de 60 mil vehículos no abonaron peaje.

En ambos casos es la tercera «usurpación» de cabinas que registran las compañías.

Los piqueteros, en cambio, festejaron que apenas
«nuestras columnas» llegaban a los puestos de peaje los empleados «se retiraban y levantaban las barreras», según le relató a este diario Ovidio Pepe, lugarteniente de Castells en el MIJD. «La protesta fue un éxito», se despidió.

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