PJ: Kirchner acepta pases, pero no fusión

Política

La peregrinación, masiva e incansable, de duhaldistas hacia Néstor Kirchner -proceso que autorizó el propio presidente- sumergió al kirchnerismo en el análisis sobre cómo operará la mixtura entre sus antiguos aliados y los nuevos socios, provenientes del PJ bonaerense.

Kirchner, que ejecutó el ABC del manual peronista al aceptar el alineamiento -más de uno sobreactuado- de quienes fueron hasta diciembre rivales, perfiló un decálogo sobre cómo será, en adelante, la convivencia en la carpa grande del pankirchnerismo.

En ese caso, la premisa capital es que las piruetas veraniegas de los duhaldistas no impliquen amontonar sin distinciones a los leales de antes y a los más recientes. Esa es la pretensión del duhaldismo residual, resistida por los caciques del kirchnerismo.

De hecho, el próximo lunes,
José María Díaz Bancalari y Hugo Curto volverán a reunir al Consejo del PJ bonaerense por primera vez en 2006. De ese encuentro saldría un documento de acompañamiento al gobierno nacional. ¿Y a Felipe Solá? Todavía deben discutirlo.

En tanto, según voceros del Frente para la Victoria, Kirchner deslizó las pautas de convivencia sobre una consigna base: que la adhesión de los ex duhaldistas no implique una mezcla con el kirchnerismo original.
«Juntos pero no amontonados» citó, poco original, un dirigente.

• Reglas

En esa línea, las reglas que se deslizaron desde la Casa Rosada son las siguientes:

• Que los bloques partidarios en el Congreso se mantengan autónomos aunque, en casos puntuales, voten en conjunto (como ocurrirá, con diputados ex duhaldistas como
Carlos Ruckauf, Alfredo Atanasof, Jorge Landau y Bancalari, entre otros, respecto de la «ley Cristina»). Es decir: que continúen por un lado la bancada de Peronismo Federal, que hoy preside Díaz Bancalari, y por el otro el bloque del Frente para la Victoria que comanda Agustín Rossi.

• Que la adhesión de los intendentes, antes duhaldistas, al gobierno no implique obligar a los sectores kirchneristas -que compitieron contra el PJ en octubre pasado- a ponerse bajo el mandato de los caciques que recientemente expresaron su respaldo a Kirchner. Días atrás, cuando Kirchner asistió a Berazategui, se entrevió esa disputa: un sector alineado con el felipo-kirchnerista
Mario Giacobbe silbó al ex duhaldista Juan José Mussi. Esa división se repite en el grueso de los municipios.

• Que el apoyo al Presidente se traduzca, además, en un
acompañamiento « institucional» a Felipe Solá en la provincia y, puntualmente, en la Legislatura bonaerense, donde el PJ tiene un bloque numeroso donde persisten sectores ultracríticos del gobernador. Sin embargo, también en ese territorio, las bancadas se mantendrán autónomas: no habrá fusión.

Esas pautas, de todos modos, no son rígidas. No se descarta, por ejemplo, que algunos legisladores pidan incorporarse -y sean aceptados- a los bloques del FpV como que en algunos distritos los combatientes del 23-10 hagan causa común.

Traducción: la política de brazos abiertos de Kirchner implica, aunque para el gran público sea una sutileza,
mantener una distinción entre sus primeros soldados y los que, derrotados, activaron su rendición total.

Además, sectores del kirchnerismo agregaron otro pedido: que los ex duhaldistas que ocupan cargos en el PJ renuncien a los mismos. «Pusieron al PJ junto a la derecha de Patti», planteó Fernando Navarro, jefe de los diputados del FPV.

Navarro apuntó a la frente de
Osvaldo Mércuri, que pidió que el bloque del PJ se incorpore al Frente para la Victoria. Mércuri es, además, presidente del congreso del peronismo de Buenos Aires. Ese es el cargo que Navarro reclamó que el lomense ceda como gesto.

El mismo salmo recitó el diputado
Luis Cigogna -que no parpadea sin antes consultar a Alberto Balestrini- pero, en este caso, para pedir que Díaz Bancalari renuncie a la presidencia del PJ bonaerense y convoque a elecciones para elegir autoridades alineadas con Kirchner y Solá. A ese planteo se sumó el propio Balestrini que ayer pidió normalizar el PJ bonaerense.

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