28 de mayo 2002 - 00:00

PJ necesita hoy ayuda de UCR para poder derogar ley de "subversión"

Cuando el país necesita de la política, los senadores peronistas Cristina Fernández de Kirchner y Jorge Yoma complican la sanción de una ley clave, la derogación de "subversión económica". Hasta cierto punto, se entiende que la señora del gobernador de Santa Cruz le ponga obstáculos al gobierno de Eduardo Duhalde, aun cuando perjudique a todos los argentinos. Ella está al servicio del proyecto de Néstor Kirchner: caída del presidente designado y convocatoria a elecciones anticipadas. Más sorprendente resulta la actitud del riojano Yoma: logró la banca de la minoría en su provincia con ayuda financiera del peronismo bonaerense y acostumbra entrar en Olivos sin pedir audiencia.

El peronismo quedó ayer cautivo de la UCR en pleno intento por derogar esta misma noche la ley de «subversión económica» en el Senado. A última hora, el oficialismo seguía sin lograr suficientes firmas para el dictamen de Asuntos Penales, lo cual obligaría a una postergación de la sesión especial programada para hoy. No obstante que había 34 legisladores jura-mentados a votar este proyecto clave.

Si en el curso del día José Luis Gioja y compañía no logran revertir este cuadro --reem-plazando a los justicialistas que no quieren firmar en la comisión-, deberán convencer al radicalismo de que facilite los 2/3 para el tratamiento sobre tablas, sea bajando al recinto con buena predisposición o dejando vacías las bancas.

En este último caso, el PJ tendría que reunir, al menos, 37 legisladores para alcanzar el quórum, poder sesionar con margen amplio y así imponer la mayoría especial de 2/3. No resultaría un trámite complicado sentar a los 32 legisladores propios que están dispuestos a anular la polémica figura antibancos; más los autores de la iniciativa, Ricardo Gómez Diez (Renovador-Salta) y Pablo Walter (Fuerza Republicana-Tucumán); y, además, a otros 3 senadores que podrían pertenecer al octeto de díscolos -aun cuando se mantenga la posición negativa-, o a representantes de cualquier otra fuerza.

En ausencia del bloque conducido por el chubutense Carlos Maestro, no serían necesarios más que 25 a 30 legisladores para llegar a 2/3, cupo que se cubre holgadamente con 34 votos positivos.

• Dos firmas

El despacho de comisión está redactado desde el viernes. De inmediato, Angel Pardo (PJ-Corrientes) buscó adhesiones. La santacruceña Cristina Fernández de Kirchner se negó a suscribirlo, tal cual adelantó este diario. Ayer, el riojano Jorge Yoma, que había firmado en disidencia total, reclamó que retirarán su rúbrica. Así las cosas, al dictamen le faltan 2 firmas para llegar al hemiciclo sin necesidad de contar con el aval de 2/3 de los presentes.

La representante de Santa Cruz, que ayer anunció que convocará a Asuntos Constitucionales para debatir el adelantamiento de elecciones generales (existe un proyecto de su autoría y otro del provincial Walter que modifica la Ley de Acefalía), está en guerra con el grueso del bloque como parte de la estrategia de campaña de su marido, Néstor Kirchner. Ella integró el sector disidente de los 8 en la votación del 9 de mayo junto a su comprovinciano Nicolás Fernández, Yoma, los entrerrianos Jorge Busti y Graciela Bär, los sanluiseños Liliana Negre de Alonso y Raúl Ochoa, y Marcelo Guinle (Chubut). El próximo paso debería ser la ruptura con Gioja y los demás.

• Animos caldeados

Los radicales se encontrarán a las 10 para consensuar una posición común. En la víspera, sólo había 7 senadores sobre un total de 23. El mismo Maestro admitió en charlas informales a los justicialistas que no estaba claro si sus correligionarios, finalmente, insistirían en aprobar el proyecto de la UCR que se impuso en la sesión de Diputados la semana pasada o si sólo rechazarían la derogación de «subversión económica». Menos aún, se sabía la disposición a auxiliar en la búsqueda de 2/3.

Los ánimos estaban caldeados en la UCR senatorial por las declaraciones de Eduardo Duhalde, en La Pampa. Delante de los gobernadores, el presidente designado se quejó de que los radicales le habían tirado el gobierno por la cabeza con la promesa de que lo ayudarían, y ahora se estaban abriendo.

Además de superar el escollo que habilite la discusión en el recinto, el peronismo tendrá que asegurarse de que las 34 manos que ya cuentan serán suficientes frente a los otros 35 legisladores que se oponen, ya que hay en funciones actualmente 69 de los 72 integrantes del cuerpo.

Aunque se descarta que algún radical pueda faltar a la sesión, será necesario que alguien más cambie el voto, se abstenga o se levante de la banca, de manera tal de que esa diferencia se revierta y quede 34 a 33, por lo menos.

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