PJ necesita hoy ayuda de UCR para poder derogar ley de "subversión"
Cuando el país necesita de la política, los senadores peronistas Cristina Fernández de Kirchner y Jorge Yoma complican la sanción de una ley clave, la derogación de "subversión económica". Hasta cierto punto, se entiende que la señora del gobernador de Santa Cruz le ponga obstáculos al gobierno de Eduardo Duhalde, aun cuando perjudique a todos los argentinos. Ella está al servicio del proyecto de Néstor Kirchner: caída del presidente designado y convocatoria a elecciones anticipadas. Más sorprendente resulta la actitud del riojano Yoma: logró la banca de la minoría en su provincia con ayuda financiera del peronismo bonaerense y acostumbra entrar en Olivos sin pedir audiencia.
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La representante de Santa Cruz, que ayer anunció que convocará a Asuntos Constitucionales para debatir el adelantamiento de elecciones generales (existe un proyecto de su autoría y otro del provincial Walter que modifica la Ley de Acefalía), está en guerra con el grueso del bloque como parte de la estrategia de campaña de su marido, Néstor Kirchner. Ella integró el sector disidente de los 8 en la votación del 9 de mayo junto a su comprovinciano Nicolás Fernández, Yoma, los entrerrianos Jorge Busti y Graciela Bär, los sanluiseños Liliana Negre de Alonso y Raúl Ochoa, y Marcelo Guinle (Chubut). El próximo paso debería ser la ruptura con Gioja y los demás.
• Animos caldeados
Los radicales se encontrarán a las 10 para consensuar una posición común. En la víspera, sólo había 7 senadores sobre un total de 23. El mismo Maestro admitió en charlas informales a los justicialistas que no estaba claro si sus correligionarios, finalmente, insistirían en aprobar el proyecto de la UCR que se impuso en la sesión de Diputados la semana pasada o si sólo rechazarían la derogación de «subversión económica». Menos aún, se sabía la disposición a auxiliar en la búsqueda de 2/3.
Los ánimos estaban caldeados en la UCR senatorial por las declaraciones de Eduardo Duhalde, en La Pampa. Delante de los gobernadores, el presidente designado se quejó de que los radicales le habían tirado el gobierno por la cabeza con la promesa de que lo ayudarían, y ahora se estaban abriendo.
Además de superar el escollo que habilite la discusión en el recinto, el peronismo tendrá que asegurarse de que las 34 manos que ya cuentan serán suficientes frente a los otros 35 legisladores que se oponen, ya que hay en funciones actualmente 69 de los 72 integrantes del cuerpo.
Aunque se descarta que algún radical pueda faltar a la sesión, será necesario que alguien más cambie el voto, se abstenga o se levante de la banca, de manera tal de que esa diferencia se revierta y quede 34 a 33, por lo menos.




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