El envío de intimaciones a los dirigentes del peronismo bonaerense díscolos amenaza con complicarle la vida a la Comisión de Acción Política, que encabeza el jujeño Eduardo Fellner. El consejo provincial del PJ bonaerense ha comenzado a mandar cartas documento a algunos dirigentes, acusados de haberse presentado a elecciones el 14 de setiembre pasado por fuera del partido, para que hagan sus descargos. Con ser una cuestión interna del peronismo de la provincia, no se descarta que las olas que produzca terminen salpicando otros distritos. Como es el caso de Misiones, donde el gobernador Carlos Rovira enfrentó -con el aval explícito de Néstor Kirchner-a la fórmula oficial del PJ encabezada por el ex gobernador y actual senador nacional Ramón Puerta. Por eso trataban de explicar que algunos casos paradigmáticos a lo sumo merecerán una suspensión de la afiliación que, al cabo de un tiempo, terminará siendo comprendida en una generosa amnistía. Después de todo, dicen los duhaldistas bonaerenses, no es la primera ni la única vez que algún peronista se hace primero el distraído y termina volviendo al redil después.
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Y si no que lo digan dos prohombres del más rancio peronismo como son Carlos Chacho Alvarez y José Octavio Bordón -aseguran con fastidio-, que en 1995 se alzaron contra la fórmula oficial del PJ Carlos Menem-Carlos Ruckauf y fueron derrotados. Y hoy todos, menos Menem claro, son acariciados por la mano generosa de Kirchner. Chacho no fue expulsado -aunque le haya ido mejor en 1999 cuando logró ser electo por unos meses como vicepresidente; esa vez acompañando a Fernando de la Rúa-, y en cambio el Presidente promovió ahora su designación primero como embajador en México y más tarde en la CEPAL. A Bordón, ex controvertido gobernador de Mendoza junto a compañeros suyos como Rodolfo Gabrielli, Arturo Lafalla, Carlos de la Rosa y otros, tampoco lo expulsaron y hoy representa a Kirchner y a la Argentina en Washington D.C. ante George W.Bush y Colin Powell.
De allí que el consejo del PJ bonaerense tratará de no darles mucho vuelo a esas sanciones por temas menores, que sobrevuela sobre hombres como el ex ministro Carlos «Tato» Brown, y dirigentes de La Plata como Pablo Bruera y Tomás Díaz, que enfrentaron en la elección por la intendencia municipal a Julio Alak. También se acumulan desvíos en la populosa La Matanza, seguramente fogoneados por el jefe local, Alberto Balestrini.
El apoderado partidario, Jorge Landau, explicó anoche a este diario que deben ser enviadas las cartas documento para ir cubriendo los aspectos formales de una convocatoria a elecciones internas en la provincia, anunciadas para el 14 de diciembre. De lo contrario cada uno de éstos y otros rebeldes podrían presentar sus propias listas.
•Antecedentes
Después de todo, refieren los destinatarios de algunas de estas intimaciones a través de cartas documento, Ruckauf llegó a la gobernación en 1999 a La Plata con el apoyo de la UCeDé y de Domingo Cavallo y Acción por la República. Y nadie se quejó en el peronismo. Es el caso de «Tato» Brown en San Martín que no obstante enfrentar con una unión vecinal a Bustos, candidato a intendente del PJ, en la provincia apoyó la lista de Solá-Giannettasio y en la nacional a Hilda Beatriz Chiche Duhalde, decisiones que comunicó a la junta electoral partidaria, lo mismo que al Tribunal de Disciplina.
En tren de abonar su lote, Brown afirmó no recordar que se haya expulsado a Rafael Romá, subido al derrotado carro del ARI de Elisa Carrió, sacrificado vicegobernador de los 8 años de Eduardo Duhalde en la provincia.
Pero agregan que además, y esto lo saben en el consejo provincial que encabeza el histórico Manuel Quindimil, quien se opone a que se ordenen expulsiones es el titular del congreso nacional partidario y presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Camaño. Dispuesto a olvidar hasta algunos desplantes ocurridos en su natal Quilmes, por parte de su coterráneo y actual ministro del Interior, Aníbal Fernández, en nombre de la paz interior.