12 de diciembre 2001 - 00:00

Quedan aún focos de resistencia

Moscú (EFE) - A pesar de la anunciada rendición de los militantes de la red terrorista en la zona de Tora Bora, especialistas recordaron ayer que Afganistán alberga muchos complejos de cuevas similares a ése, invulnerables y donde sus defensores pueden resistir durante años sin ser percibidos. Otros expertos señalaron incluso que el desalojo de esos túneles subterráneos sólo podría hacerse mediante el uso de pequeñas bombas nucleares.

«Tales fortalezas subterráneas no pueden ser destruidas; lo máximo que se puede hacer es acabar con sus entradas y salidas. Pero eso no sirve para nada», dijo ayer el general Majmud Hareev, presidente de la Academia de Ciencias Militares rusa.

El experto militar indicó a la agencia Interfax que para aniquilar tales complejos de búnkers subterráneos «sería preciso trasladar a toda la población de la Tierra a Marte».

Otros expertos ex combatientes en Afganistán durante la invasión soviética de 1979 a 1989 indicaron que sólo una bomba nuclear táctica sería capaz de infligir daños serios a Tora Bora, con instalaciones construidas a 350 metros bajo el nivel del mar.

• Información

Aunque Rusia ha suministrado información a los Estados Unidos sobre otros complejos de búnkers subterráneos en Afganistán, no dispone de datos precisos sobre el interior y alcance de las galerías de Tora Bora, a 50 kilómetros al sur de Jalalabad, en el este afgano.

Las tropas soviéticas que ocuparon Afganistán entre 1979 y 1989 no desarrollaron operaciones por tierra en esta región, aunque conocían que un campamento de «mujaidín» estaba instalado en Tora Bora, tal vez bajo el patrocinio de
Osama bin Laden.

«Ese área fue bombardeada, incluso con misiles tipo Scud, de tipo operacional y tácticos. Pero no disponemos de más datos concretos sobre la base», señaló un antiguo miembro de las fuerzas especiales rusas en Afganistán.

«Ya en los años '80 se empezaron a crear infraestructuras con sistemas vitales autónomos, pero lo que pasó en los últimos doce años, tras la retirada de las tropas soviéticas, es un misterio», indicó el especialista a Interfax.

Según explicó Hareev,
aunque caiga Tora Bora, otros grupos de talibanes y miembros de Al-Qaeda pueden estar refugiados en esas redes de túneles dispersos por el sur y este de Afganistán, sobre todo en las provincias de Kandahar y Ghazni, cerca de las ciudades de Gardez y Khowst.

«Lo peor no son estas catacumbas, sino el hecho real de que la mayor parte de sus ocupantes ya las abandonaron y se encuentran entre la población pacífica de Afganistán y Pakistán», señaló Hareev.

El general explicó que estos huidos pueden utilizar las decenas de complejos similares a Tora Bora para organizar una resistencia partisana a medio plazo.

«En tiempos de la II Guerra Mundial, en la región de Odessa, nuestros partisanos resistieron durante años en catacumbas, semejantes a la base de Tora Bora», dijo.

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