4 de septiembre 2002 - 00:00

R. Saá tentó sin suerte a Macri para la Capital

Adolfo Rodríguez Saá inició ayer la peregrinación por apoyos a su candidatura presidencial en el distrito clave para cualquier aspiración, la Capital Federal. No sacó mucho en la primera cita con Mauricio Macri que le preparó su mánager (y de tantos) Luis Pico Estrada.

El «Adolfo» ni esperó a que Macri se sentase en la oficina de Pico, el empresario que está hoy contratado para su campaña -como antes lo estuvo para Fernando de la Rúa-y además es viejo amigo del presidente de Boca Juniors, candidato a jefe de Gobierno porteño.

«Mauricio
, sabés que en cualquier momento voy a tener que elegir a mi candidato a jefe de Gobierno en la Capital».

Macri, que aprende rápido lo dejó mudo con la respuesta: «Adolfo, si vos sos el que gobernó San Luis nos vamos a llevar bien. Si sos el que gobernó una semana en diciembre, no tenemos nada que hablar».

Rodríguez Saá
dedicó, por eso, buena parte de la reunión a explicar las claves de su gobierno en la provincia. «San Luis es la provincia que siempre ha tenido y sigue teniendo negociaciones con el resto del mundo. No se ha aislado», dijo.

Respondía a la principal inquietud que le había adelantado Macri a través de los emisarios que organizaron la reunión: qué quiso decir y/o hacer Rodríguez Saá cuando declaró la moratoria en el pago de la deuda.

«Hay una deuda legítima y otra ilegítima. La primera se paga, la segunda no se paga»
, explicó Rodríguez Saá.

«¿De dónde sacan esa diferencia»
, quiso saber Macri, que había llegado acompañado por sus escuderos Juan Carlos Sciavi y Raúl Carignano.

R. Saá
señaló a los hombres que había llevado a la reunión, el diputado porteño Enrique Rodríguez y el ex senador Héctor Maya: «Acá Enrique y 'Mayita' estuvieron con Lavagna y les reconoció que esa diferencia existe».

Macri:
«Pero una parte o toda la deuda se paga, ¿no? Porque el país no puede seguir aislado».

R. Saá:
«Claro, pero hay que seguir el ejemplo de San Luis, que nunca se aisló».

Macri
pareció sentirse atraído por ese fluido que trasmite el Adolfo, el candidato más concentrado en su discurso, y quiso saber qué es lo que había ocurrido en aquella semana como presidente. «Muy sencillo -explicó el ex presidente extendiendo las manos y haciendo ese gesto que simula acariciar lentamente una pirámide -me pusieron los gobernadores y me traicionaron los gobernadores. ¿Por qué? Les pedí un presupuesto que eliminase la corrupción estructural y me lo rechazaron. Por eso me fui».

El porteño quería saber más. Por ejemplo qué quiso hacer el «Adolfo» mezclando madres de Plaza de Mayo con militares. «Es lo mismo que me dicen cuando me junto con Aldo Rico y Raúl Castells. Es lo que hay que hacer hacia el futuro, como en los países europeos, incluir, no excluir. Mauricio - aconsejó bajo la mirada de Pico, que fue libretista de 'Los siete locos',- cuando seas gobierno, que lo vas a ser; porque estás arriba en las encuestas como estoy arriba yo, vas a tener que hacer lo mismo, unir, incluir, no excluir».

El resto de la hora y media que les ocupó la reunión, de ayer por la tarde, lo gastaron R. Saá y Macri en explicar sus proyectos. El primero le entregó la minuta que quiere le firme cada dirigente que lo apoya, los «quince puntos» de compromiso con un programa de gobierno tan amplio como la alianza que busca el candidato.

Macri
concentró su «speech» en la crítica a la gestión de Aníbal Ibarra en la ciudad de Buenos Aires y la necesidad de un urgente programa de auxilio a los pobres. ¿Ir juntos a una elección? Macri le dijo que se había reunido porque lo iba a hacer con todos los candidatos a presidente. R. Saá no tuvo otro remedio que decir que él se iba a reunir con todos los candidatos a jefe de gobierno. Luis Lusquiños -jefe de campaña del «Adolfo»- no movió un gesto, ya que se ha reunido con Daniel Scioli y Oraldo Britos (otro escudero del puntano) tiene hora para parlamentar con el secretario de Turismo en el quincho del Abasto.

Esperable que
Scioli reciba a R. Saá como amigo; el cargo actual lo conserva desde la presidencia de éste. Más aún, Scioli fue de los pocos funcionarios que lo acompañaron en el avión a San Luis cuando renunció tras la batalla de Chapadmalal.

En la miscelánea de la despedida,
R. Saá y Macri dedicaron un instante a las profecías. «Menem tiene un techo que es 80% de la gente que dice que nunca lo votaría. Nadie puede ser presidente en esas condiciones. Pertenece a un muro de Berlín que se cae, el muro del pacto de Olivos. Del otro lado estoy yo, con los excluidos, los desposeídos». Sobre De la Sota fue terminante: «No arranca, y si se baja les ruego pongan una ficha por este nombre, Carlos Federico Ruckauf». Ante el auditorio que lo despedía perplejo vaticinó: «Va a ser el candidato de Duhalde».

Para no ser menos, Macri alardeó que se iba a cenar con un grupo de radicales, al restorán «El Alamo», donde terminó anoche la larga jornada política.

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