Reaparece Macri y evalúa daños tras salida de Ibarra
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• Pero los extremos no son buenos. Ayer el macrismo se percató de que tampoco era negocio esfumarse y quedar fuera del podio de «ganadores» que bosquejó la destitución. Por eso mismo, para no quedar fuera de la escena, ayer Gabriela Michetti y Diego Santilli -que habían estado reunidos en las últimas horas con Macri y Horacio Rodríguez Larreta- salieron a defender la postura de PRO en el juicio, donde el macrismo contó con cuatro de los quince juzgadores y aportó casi la mitad de los votos que desplazaron a Ibarra. En paralelo, oteando el horizonte político, Michetti deslizó que PRO continuará con su rol opositor en la ciudad tras la asunción de Jorge Telerman como nuevo jefe de Gobierno porteño. Es útil bucear debajo de esa capa de palabras porque allí reside una de las principales preocupaciones de Macri para el futuro: la incógnita Telerman.
• Con la caída de Ibarra, asomó en la constelación porteña un actor que hasta hace cinco meses no contaba para casi nadie: Telerman. Nadie, todavía, se anima a pronosticar cómo será su desempeño pero en el macrismo ya sonaron alarmas advirtiendo sobre Telerman y considerando que con sólo ordenar la gestión podría convertirse en un rival serio para las pretensiones de PRO de colocar al próximo jefe de Gobierno porteño, sea Macri o, si éste decide jugar una apuesta nacional, Rodríguez Larreta.
• Volviendo al expediente Telerman, la atención de los macristas -al menos algunos- está puesta en el riesgo que podría significar que Telerman haga lo que, advierten, no supo o no quiso hacer Ibarra: desplegar una política de consensos juntando al peronismo y a sectores progresistas, y sobre todo se ponga al frente de una gestión de gobierno que en el último tiempo estuvo paralizada a la espera de una resolución sobre el destino político de Ibarra. En definitiva, podría leerse el pensamiento de Macri, Telerman -que quedará al frente de un presupuesto de casi 8.000 millones- es peronista y ese solo hecho lo hace más «peligroso» -políticamente, claro- que Ibarra. Cerca de Macri se permite, de todos modos, detenerse en un dato: la administración porteña está en crisis y ese es el principal temporal que deberá afrontar Telerman.
• A la espera de que se despejen esas incógnitas, casi con la misma displicencia que siguió el trámite final de la destitución -el martes almorzó con un familiar, luego tuvo una audiencia durante la que siguió, cada tanto, los discursos y más tarde aprovechó para cortarse el pelo- Macri volverá hoy a sus giras de campaña informal ( estará en una feria rural en Santa Fe y luego irá a Rosario), sin modificar su plan de acción. Tiene tiempo, dice, para redefinir sus pasos y, salvo un terremoto, recién en la segunda parte de este año mostrará su carta más preciada: si competirá por la presidencia o por la Jefatura de Gobierno porteño.




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