22 de marzo 2006 - 00:00

Recordaron a religiosos asesinados en los 70

El gobierno rindió ayer un homenaje a los religiosos de diversos credos que fueron víctimas de la represión clandestina de las guerrillas y también de organizaciones armadas en los años 70. El canciller Jorge Taiana y el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, descubrieron una placa de mármol que evoca a los religiosos, quienes, de acuerdo con datos de los organismos de derechos humanos, superan el centenar. Entre los religiosos que fueron víctimas de la violencia el homenaje oficial consignó, entre otros, a Enrique Angelelli (obispo católico), Alice Domon ( monja francesa), Léonie Duquet (monja francesa) y Carlos Mugica (sacerdote católico), tres sacerdotes y dos seminaristas palotinos asesinados en la iglesia porteña de San Patricio, y algunos pastores metodistas, luteranos y evangélicos. También figuran representantes de la comunidad judía y testigos de Jehová.

Mugica
fue asesinado en la Capital Federal en el mes de mayo de 1974, durante el gobierno justicialista de Juan Perón. Su muerte no ha sido esclarecida y se atribuyó a diversas organizaciones, desde la Triple A organizada desde el propio gobierno de entonces hasta organizaciones guerrilleras que le habían respondido con ese asesinato al pronunciamientodel sacerdote en apoyo del gobierno constitucional de entonces y en repudio de la violencia armada.

El obispo Angelelli murió en un accidente automovilístico en agosto de 1976 y siempre se afirmó que fue un asesinato que se intentó disfrazar de accidente. El año pasado se reabrió la investigación para determinar las circunstancias hasta ahora confusas del hecho y localizar a los eventuales responsables.

• Asistentes

Del acto también participaron el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, representantes de todos los credos, legisladores, Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, los embajadores de Francia e Italia y delegaciones de colegios de distintas confesiones de la Ciudad de Buenos Aires.

El oficio religioso estuvo a cargo de un sacerdote católico, un rabino, un dignatario musulmán y un pastor protestante.

En su oración, el padre Domingo Bresci -de la parroquia San Juan El Precursor- pidió perdón por «los representativos sectores del clero y el laicado por cómo actuaron y por lo que dejaron de hacer».

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